Aramusa28

CUIDADO!!! se RENTA habitación (historia de aguas pasadas)

Dibujo

Todo parece indicar que me quieren rendir por inanición o desesperación.
 Mi casa es una casa hermosa, en pleno Vedado habanero y que ocupa el espacio de 240 m2 .Sería muy conveniente para algunos, que yo la vendiera a “cualquier precio” y partiera en desbandada a otro país o que muriera de muerte “natural”(sin herederos) por stress continuado de origen ”personal”. Hay muchos “tiburones” esperando con la boca abierta.
 Después de no pocos esfuerzos y sacrificios por falta de economía, logro a finales del mes de diciembre cumplir mi objetivo y comenzar mi incipiente negocito para sobrevivir “mientras tanto”, luego de estar censurada como actriz por mis “opiniones”
Los primeros días todo correcto, inmediatamente tuve clientes, una pareja de rusos un día y después tres días más de un abogado ruso. Todo marchaba de maravillas, llegué a creer que se avecinaban “cambios”, parecía que al menos en este punto se haría justicia y me dejarían en paz. ¡Qué bobería la mía!
 Día 12 de enero 2013, el abogado ruso que se había marchado a provincias; a su regreso a la Habana para regresar a su país, debía hacer una estadía de una noche por lo que regresó a mi casa, sólo por ese corto período. No tenía por qué haber complicaciones, al menos así debía ser.
 Pero…ya estaban al acecho, ya estaba Durán, la rata sicaria, mi represor más recalcitrante de turno, en estos tiempos, coordinador del CDR, (Comité de Defensa de la Revolución) connotado oportunista, abusador que se vale de su miserable poder, miembro honorable del DTI (Departamento Técnico de Investigación) y la Delegada (Poder Popular) a la cual no conocía y por la que no voté, tan mediocre como sus antecesores; en sus marcas, listos para el acoso premeditado. Lamentablemente encontraron lo que buscaban, un resquicio.
 El señor ruso, abogado, esta vez había rentado un jeep grande, de esos modernos y por supuesto necesitaba ponerlo a buen resguardo de los pillos u otro mal  como se lo exigía su contrato. Ya que  mi espacio particular para estos fines “no estaba disponible”, le pedí por favor al subdirector del Teatro Raquel Revuelta que colinda con mi casa, que me permitieran parquear por un pequeño rato, mientras mi pobre y agotado cliente que venía de un largo viaje manejando, bajaba sus pertenecías tomaba un baño y se trasladaba con jeep y todo, cuando bajara a comer, a un parqueo oficial muy cerca que  estaba acordado con antelación.
Debido a que  mi petición no era para nada extraordinaria y este parqueo está al aire libre, sin cerca privativa ni contención alguna, vacío en ese instante por demás y sin otro impedimento, el subdirector accedió amablemente pues esto no le causaba daño ni perjuicio a nadie y como persona educada que era, manifestó que era un placer para él servir sin discriminación de ningún tipo, siempre, por supuesto, respetando lo establecido por las ley o las reglas que le competían. Dicho y hecho.
Lo que ocurrió entonces fue impensable e intentaré narrarlo aunque me parece casi imposible, pues es casi inenarrable.
Mientras yo lo ayudaba a bajar sus cosas, la rata sicaria, Durán, “siempre con la guardia en alto”se abalanzó hacia el ruso con gritos y amenazas, manoteándole y diciéndole con su voz ronca casi ininteligible
-“Ahí (tú) no puedes  parquear y punto!.. o te llamo una grúa”. El ruso lo miraba estupefacto, no entendía nada, pues además del idioma y la ronquera habitual del sicario, había visto cuando yo pedía permiso al funcionario autorizado para ello y se me autorizó.
Como yo sí sabía lo que había en el fondo de todo, lo que se  barruntaba o sea la maldita política manipulada de siempre por destrás,  oculta, estaba indignada, pero tragando en seco y haciendo acopio de más allá de mi paciencia para no confundir  a mi cliente encima de lo que ya se encontraba, traté de hacerle ver al Durán desde la punta de mi hígado enfermo de asco, que él no tenía autoridad en el Teatro, que…que.. Fue peor, al minuto ya estaba una patrulla (carro policial) más eficiente que nunca, dispuesto a “cargar con los “presuntos delincuentes”
Lo gracioso de esta farsa justiciera,de este circo polítiquero,  era que el policía de la patrulla, parecía no entender nada tampoco y el pobre, casi se equivoca y nos da la razón pero “alguien”, por la planta lo hizo “aconsejarse”. Unos metros más allá el subdirector del Teatro, que se sentía entre dos fuegos, discutía con indignación reprimida con la rata Durán y con la Delegada, la cual “trabajaba” rastreramente sin oír todas las partes ni presentarse educadamente,  acosando al subdirector para que botaran al ruso y su jeep de allí “inmediatamente” de acuerdo a no sé qué ley  inventada oportunamente.
Casi por sorpresa, otra patrulla, con cuatro policías más en su interior, se sumó a la captura, parecía una redada a la mafia rusa y sus cómplices,.
Yo me sentía a punto de una alferecía ante tamaña manipulación y atropello de la verdad y  la justicia y violación de los derechos humanos más elementales. Justo en ese momento, se me ocurre mirar y…y… ¿el ruso?
Dejé a todo el mundo con la palabra en la boca y subí las escaleras de mi casa aturdida con la intención de saber qué ocurría, si el ruso estaba, si se sentía mal, si había decidido marcharse, me sentía preocupada y triste a la vez.
 No, ahí estaba él, sonriente,  magnífico, con absoluto control de la situación, saliendo del baño que ya se había dado en esos minutos de escape de la redada y como me viera la cara que yo traía, en un acto hermoso y solidario se me acercó y dándome una palmadita en el brazo me dijo cariñosamente bajito, como el que empatiza con toda una verdad por experiencia en carne propia:
  – “Ana, no está así, eso le hace daño, no se preocupa, yo volverá a su casa con mi familia. Usted y su casa me gustan mucha, recuerde que yo soy ruso y abogada yo conozca bien esta film.”
Fue como un bálsamo, nos miramos profundamente, conspirativamente, sin palabras, no eran necesarias, ambos estábamos marcados con el  mismo hierro para siempre; eso nos convertía en parte de un mismo dolor que nos unía como hermanos universales. Simplemente en silencio bajamos  relajados a sacar el jeep del susodicho parqueo para llevarlo hacia  el otro sitio ya pactado; ahí estaban las dos patrullas y como  8 policías y toda la tropa de apoyo y acólitos, yo temía lo peor, pues todos nos miraban expectantes, al acecho y la rata Durán, realizada pero tensa, esperando el menor error.
Nadie sabía que iba a pasar, cuando en ese momento, sin mirarlos, ignorándolos soberanamente, con toda la calma y el relajamiento de quien sabe que no ha cometido delito alguno y conoce muy bien la ley Internacional y sus derechos, por lo que se siente seguro, protegido , y no es una mujer de la tercera edad, sola, de la que se puede abusar impunemente, sino un hombre joven, apuesto y valiente y sobre todo “extranjero en Cuba”, se montó en su jeepón elegantemente, arrancó el motor, (nadie respiraba) y como inevitablemente tenía que pasar muy cerca de “ellos”, levantando la mano derecha cerrando el puño, haciendo un gesto de victoria, aparentemente ingenuo y sonriente,  mirándolos enigmáticamente de frente y sonando todo su acento ruso al arrastrar las erres a su manera,  les espetó:
 -“No imporrrrta camarrradas, yo parquea hasta en la Morrro, ¡Vencerrremos!” y un policía presente que no entendió nada y mucho menos la ironía, también levantó el brazo movió la mano como un robot alegre que era abducido y sonrió estúpidamente.
 Supe días después, que el subdirector del Teatro se quejó y hubo que darle disculpas, y a mi…ni el sol.
Hace muchos días ya y no he vuelto a tener otro cliente y me dijo una arrendadora, con gran secretismo, que “alguien” les había dicho que yo era de “eso” de los Derechos Humanos.
-¡Imagínate mi amiga, si te mandamos clientes…ya tú sabes!!!
No dije nada, casi me le sonreí pensando,  sentía que  alguien además de mí en el mundo, me comprendía, eso me protegía.
 No importa, yo también “parquea hasta en la Morrrrro… y algún día ¡Venceremos!, (los que hoy sufrimos).
 
 

analuisa.rubio@yahoo.com
1ro. de febrero de 2013

UN TÉ CON LAURA (reedición de un homenaje eterno)

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Mi mejor maestro de escuela: Julio Lot

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Tenía, cuando recién me gradué de actriz, allá por los años 70s, un Director de programas radiales y ex profesor de actuación de la Escuela que fue parte de los que  nos formaron en la profesión como actores, y al que todo el grupo de noveles o la mayoría, adorábamos.

Se llamaba Julio Lot y era gay, pero con “discreción” de acuerdo a la época que se vivía, y el país en que  nacimos, donde el homosexualismo era casi un delito por el que se podía perder todo; prestigio, trabajo, familia amigos, bienes materiales, sumado al sufrimiento de un despiadado bulling, e incluso, hasta la pérdida de la vida en casos extremos.

Imagino que muchos cubanos todavía recuerden algo de aquella cacería de brujas homofóbica, sobre todo si se vivía en el infierno comunista que nos tocó como Karma, donde el extremismo, (Orientación sexual aparte), era la característica intrínseca de esa sociedad totalitaria, expresada histéricamente y con la  más indigna maldad por sus acérrimos oportunistas, y que dejó ese triste y deshonroso recuerdo de sitios como la UMAP en Cuba.

Julito, que así le decíamos, era sin embargo, nuestro profesor y Director de programas de Radio estrella. Era un profesional absolutamente genial, no solo en su labor desde el punto de vista técnico como Director artístico, sino además por su enorme derroche de talento creativo en su especialidad, para colmo de la envidia de sus detractores homofóbicos y como  si no fuera suficiente, con la posesión estridente de una cultura que en el mejor sentido, era apabullante a pesar de la humildad conque él trataba de disimular el gran hombre que fue y que por justicia merecida, finalmente logró ser reconocido años después, para total escarmiento de los “machos comunistas” y en contra de todas las barreras de prejuicios del PCC (Partido Comunista) que lo acusaba a sus espaldas de “Diversionismo ideológico” por ser “pato”, pero que tuvieron que otorgarle la medalla a  “Trabajador mas destacado del año”

A Julito le resbalaba este tardío reconocimiento, pero lo disfrutaba como su trofeo de  venganza personal de los mediocres que no lo querían, algo que yo percibía en su rostro casi inexpresivo cuando se lo proponía a través de una mal disimulada sonrisa socarrona por debajo de su aparente sobriedad. No eran tiempos de juegos.

Julito era mi “Pepe Grillo”, uno de esos contados mejores amigos  a que se puede aspirar en nuestro paso terrenal y el ser humano que aún hoy escribiendo este post,  me duele el escondite del corazón donde guardamos las almas que nos han acompañado en el viaje hacia la luz universal. Eran tiempos de gente entera.

Julito era espectacular e irrepetible. Siempre se hallaba  rodeado de un grupo de nosotros, los actores jóvenes de aquella época, escuchando la inagotable fuente de cuentos, anécdotas e historias, con los cuales casi nos babeábamos escuchándolo, era nuestro mago de Oz, pues para rematar tanta bendición, poseía un carisma de orador tan original que sencillamente nos abducía.

Como no existe la perfección humana, para algunos, Julito siempre estuvo rodeado de un halo de duda hasta cierto punto graciosa en lo referente a la veracidad de sus interminables anécdotas

Nunca se pudo adivinar a ciencia cierta, hasta qué punto, cuál de esas anécdotas o sus personajes eran totalmente reales, o producto de su  gran talento imaginativo como característica inherente a su creatividad.

¿Inventada para seducirnos con su despliegue histriónico?

¿Se estaría burlando un poco de nosotros a la vez de divertirnos? –Comentaban otros.

Yo, que nunca he dejado de recordarlo y utilizar un poco de la sabiduría que logré aprehender de él, estoy convencida de que fue un ser humano tocado por la magia divina, un elegido para recibir sus dones del cielo y  que él sólo los utilizó para dejarnos con cada una de sus historias lo máximo que puede dejar un maestro a sus alumnos, un legado invaluable e implícito en cada palabra o cada performance de los que se valió:

Valores, Cultura y Amor. De eso se trataba.

No podría recordar todas y cada una de sus historias, anécdotas, que logré absorber de su compañía y más allá, percibir y hasta intuir de sus enseñanzas.

Se agolpan en mi mente muchas de ellas, algunas siempre me harán llorar, otras reír, pero ninguna es banal o irrelevante todas para mí, son parte de esos tesoros que llevo en ese baúl  inmaterial para seguir creciendo.

Hay una pequeñita pero que adoro y ha sido muy útil para otros a los que a mi vez se la he trasmitido.

Un día fuimos invitados un grupo de alumnos al pequeño pero encantador apartamento de Julito. Para nosotros tan jóvenes e inmaduros aún, era un gran acontecimiento, ya que creo que todos sabíamos que no era muy usual que Julito compartiera su espacio privado a no ser con  los muy pocos privilegiados, que él ya hacía mucho, había seleccionado como parte de sus amigos personales y esos no éramos precisamente nosotros, al menos no todavía.

Yo en lo particular, me consideraba de sus recién escogidos más cercanos pero jamás soñar acercarme a sus dos verdaderos y grandes amores: la gran escritora cubana Dora Alonso con su amado Fausto, su esposo. Julito tenía una amistad muy bella con ella, la admiraba y quería a un grado de diosa viviente.

Capítulo aparte, merece su amor platónico diría yo, su ángel y demonio, el ser que adoraba hasta un extremo, que nunca he logrado ver  una amistad  tan inconmensurable como esa; Antonia Valdés, la gran actriz cubana de todos los medios  desde sus inicios, aunque lamentablemente para nosotros, conocida ya en sus años altos, sin que eso significara la más mínima perdida de su talento único e inimitable y a la cual, a pesar de no tener para nosotros ese carisma especial de Julito, en el plano personal digo, por tener una personalidad más reservada y dramática, también aprendí a querer mucho, seguramente influida por el propio amor que Julito le profesaba.

Esa tarde en casa de Julito, luego de que él desplegara, todo ese carisma hipnótico conque nos deleitaba, en su zona de confort, su hogar amado, luego de una pausa en nuestro encuentro, decidió honrarnos con un café que él definía como una de sus especialidades culinarias.

En efecto, su café fue delicioso, pero para mí, que siempre escudriñaba  todo su actuar, creyendo tal vez inocentemente en esos días que algo de tanto talento y conocimiento se me traspasaría por ósmosis, (Ja Ja, la juventud)  no pasó inadvertido para mí, un hecho muy particular en su interacción con su adorada Antonia, que desde mi cultura tan pequeñita aún, no correspondía con lo que yo entendía por normal o lógica.

Llegó el momento de despedirse y muy sutilmente, creía yo, traté de ser de las últimas pues necesitaba hacerle la gran pregunta del año, para mi sana curiosidad. Siempre he estado ávida de aprender cada detalle que la vida quiere mostrarme para mi crecimiento, lo que me ha llevado a veces a ciertas situaciones no siempre agradables, pero las cuales nunca he permitido que hagan morir ese niño interior que todos llevamos y que ninguno debía perder. Por ello nunca he dejado de preguntar ¿por qué? a pesar de los riesgos que puede implicar esa “simple” pregunta.

Ya casi en la puerta para irme y creyendo  que era fácil la respuesta que yo esperaba, y para no ir más allá de la medida de lo pertinente, aunque con cierta timidez, le comenté como quien deja caer.

— Julito, ¿por qué cuando usted nos sirvió el café, a nuestro grupo en general, en unas tacitas muy lindas, cuando le tocaba la de Antonia, usted se paró de su comodidad y buscó encarecidamente  una tacita diferente, especialmente lujosa, con ribetes de oro y todo?  ¿Por qué precisamente con la persona con la que usted tiene la mayor intimidad y confianza, consideró necesario tomarse tanto trabajo? Perdone si pregunto algo que no debo.

Casi esperaba un ligero regaño de su parte por entrometida, sin embargo, como todo hombre realmente sabio, esta fue su respuesta.

–Ay Anita, eso es lo que más admiro de ti,  ¡eres tan auténtica! Es normal en una futura actriz ser así, observadora, algo esencial para ser buena en tu carrera. Esa característica hace la diferencia en muchas ocasiones.

Escucha bien, cuando ames verdaderamente a alguien nunca olvides los detalles. Con la persona que más ames, amigo, pareja o aquello vivo que sea para ti especial, es con quien más debes esmerarte, es a quien más deberás cuidar, atender, mimar y sobre todo respetar.

El respeto requiere todo ese esfuerzo. Cuando tratas así a quien amas y lo disfrutas sin esperar a cambio alguna recompensa, es porque conoces el verdadero valor del amor y verás que sólo así se logra ser amado de la misma manera, y eso es muy reconfortante, le da mucho placer y alegría a uno mismo.

El amor es un bumerang, que si pones atención no sólo en darlo, sino en cómo enviarlo, es un bumerang que siempre regresará a ti con la misma cantidad de vibraciones o decibeles conque se entrega.

analuisa.rubio@yahoo.com

1 de septiembre de 2015

 

A LA DIVA DE LAS TABLAS CUBANAS: ALINA RODRIGUEZ

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No podía expresarlo, aún estoy en shock.

Me parece que fue el otro día cuando por última vez vi a Alina Rodríguez.

Nunca fuimos íntimas, pero siempre nos unió ese lazo invisible que une a muchos individuos que comparten el mismo gremio, el de los actores, donde además, somos tan emocionales. Creo que  siempre existió entre nosotras una empatía inexplicable y  no recuerdo si alguna vez logré decirle con las palabras precisas, pero la admiraba mucho y siempre me hacía feliz ver como alguno de nosotros, a pesar de los pesares, lograba ,sin trampas,  sin rendir tributo a los poderosos, ni bajar la cabeza, ir más allá de sus sueños, vistiendo un solo manto, su talento. Alina perteneció a ese grupo, todo su éxito se basó en su enorme talento y la  autenticidad de su alma.

Durante mucho tiempo fuimos vecinas cuando ella vivía en la calle 19 del Vedado habanero y yo en la calle 21 de la misma área.

De vez en vez nos encontrábamos en los trajines de la rutina diaria en Cuba, en eso que le llamamos “la resolvedera ” del pan nuestro de cada día. Como también nos intercambiábamos en tiempo récord, siempre andábamos apuradas las dos, alguna que otra dirección de una permuta (cambio de una vivienda por otra en Cuba con características muy particulares dadas las “particulares” leyes del país) que ambas tratábamos de “resolver”

Quizá lo que más me gustaba de su personalidad, además de su emanación sin proponérselo de gran actriz de carácter que tanto demostró, era esa sonrisa abierta, de gente sencilla y limpia, rematada con una chispa pícara casi de complicidad conque siempre me saludaba, convirtiendo para mi cada encuentro con ella en una inyección de calidez humana y solidaridad sin palabras, en una época que ya se iba tornando en algo bien difícil para mi.

Un buen día deje de verla, hasta que alguien me reveló que finalmente había logrado su objetivo de “permutar” y que estaba feliz pues tenía un mayor espacio para dividir y darle un apartamento a su hijo que tanto amaba y centro de todos sus desvelos y para el que arañaba la tierra si era necesario, como tuvo que hacer literalmente, para convertir su nueva vivienda en la casita de hadas que más tarde sería, a puro sacrificio, y dejar de … que es como la mayoría de los artistas en Cuba han logrado tener algo decoroso, sin corromperse, ni ayuda externa.

Misteriosamente, no mucho tiempo después, yo me mudaba para casi la misma área que ella de nuevo y aproximadamente a la misma distancia en que habíamos vivido anteriormente. ¿Casualidad?

Corría más allá del año 2008, aunque no recuerdo bien la fecha exacta, cuando me la encontré por fin un domingo en la mañana, caminando como aturdida o como alguien que está bajo una presión que la atormenta. Estaba sudada y llevaba ese tipo de ropa de campaña que usamos en Cuba, los de a pie, cuando vamos en son de “guerrilla”, o sea a “luchar” (resolver) algo bien difícil de obtener.

No obstante con esa facilidad camaleónica que poseemos  muchos actores y en especial ella en su natural versatilidad, al verme acercar, desplegó, incluso, ante mí, todo su encanto histriónico y con toda la espontaneidad que la caracterizaba me iluminó con su linda sonrisa  al tiempo que me decía:

— Que tal Ana Luisa!  Ay, qué bueno que te veo mi amiga! Ven acá  Ana y disculpa,me da tremenda pena pero estoy desesperada con esto pero tengo que resolverlo hoy, ¡ya no puedo más con esto! – Mi amiga, cómo tú construiste también, ¿tú tendrás por casualidad,  un tablón de (ahí me dio la explicación con todos los detalles y medidas de albañil calificado)? —Chica, es que quiero “fundir” una cosita ahí y me hace falta…

Fuimos para mi casa, revolcamos todo lo que me había quedado de una batalla constructiva que por poco me cuesta la vida, y de donde me había a quedado la secuela de adicción de guardar hasta un tornillo que me encontrara en la calle, pues después “no hay”, pero lamentablemente no pude encontrar lo que ella necesitaba, no la pude servir.

Cuando se fue al rato, pues lógicamente andaba apurada, me quedé con un sentimiento de infinita tristeza por no poder ayudarla y por ver  a una actriz como ella, una Diva de las tablas cubanas, una personalidad de la UNEAC, conocida ya internacionalmente, un domingo, desandando las calles “a pie”, por una mísera tabla que no tenía, para arreglar no una mansión en Beverly Hill, sino una simple casita destartalada inicialmente y que convirtió en esa casita de hadas a pura  voluntad, a puro coraje, como el que derrochó en su memorable interpretación  de Lala en la novela de TV “Tierra Brava”. Los sentimientos o emociones conque un actor viste la piel  y el alma de sus personajes, si es buen actor, le salen de las entrañas y son de cuna, esos no se improvisan.

Pasados unos meses, me la reencontré regando su jardín, que mágicamente en tan poco tiempo, con su “dedo verde” como otro talento añadido que Dios le regaló, había logrado hacer florecer a la entrada de su “mansión”. Estaba feliz, y orgullosa de sí, cuando me mostró lo logrado como decimos allá “a Pepe”.

Lo que más asombraba era la solución creativa dada a los diversos espacios, como también cada detalle  decorativo casi dibujado por su mano creativa, para hacer de su rincón de sueños un lugar especialmente acogedor y con voz propia. Compartimos un café delicioso hecho por ella y charlamos largamente como nunca antes ni después. Nunca olvidaré esa tarde.

Luego… luego mi vida cambió, me atreví a hacer lo prohibido en mi país, pensar diferente, y  a pesar de que  yo tenía que pasar por su casa en algunos de mis recorridos,  lo evadía  intencionalmente, pues no quería de ninguna manera ponerla en una situación “incómoda”. Nunca hablamos de política. Nos respetábamos.

Una tarde sin embargo, me tomó por sorpresa su singular sonrisa frente a mi  pues casi chocamos ya que ese día, era yo la que caminaba aturdida y abstraída en mis pensamientos. Eran los días cercanos a mi partida.

— Qué tal Ana! ¿Qué te pasa?, te veo atormentada y como ida.

Le dije sin decir y me apresuré en la despedida, no quería comprometerla y cuando apenas había dado unos pasos, me viré y esforzándome en sonreir le dije — ¡Adios luchadora!

Ella mirándome como con un ligero dejo de tristeza apenas oculto. me respondió:

— ¿Luchadora yo? ¡Luchadora tú y valiente! Y volví a ver esa chispa cómplice en su mirada a la vez que movía su mano en una suave despedida. Le iba a responder la broma, pero sentí de pronto una opresión inexplicable en el pecho que no me lo permitió. Sin saberlo ninguna de las dos, esa fue nuestra sencilla despedida.

Ayer supe la noticia. La evoqué de regreso allí, sonriéndome y despidiéndose como siempre con su mano sincera, pero esta vez sí alcancé a responder lo que antes no había sabido o podido expresar.

Hasta pronto amiga! ¡Hasta pronto Constructora de arte! ¡Hasta pronto Luchadora de sueños!

¡Hasta pronto Diva, Maestra, buena madre, maravillosa persona!

Conociendo tu maestría histriónica, no dudo que con esas cenizas tuyas que decidiste entregar a la dueña del mar, un día regreses a saludar a tus fans, convertida en una bella sirena

Harías feliz a muchos cubanos.

Que Dios te cuide.

Despedida a la destacada actriz Alina Ridríguez, en la costa cercana al Restaurante 1830, en el Vedado, La Haba, Cuba, el 28 de julio del 2015.   AIN FOTO/Oriol de la Cruz ATENCIO/sdl

Despedida a la destacada actriz Alina Ridríguez, en la costa cercana al Restaurante 1830, en el Vedado, La Haba, Cuba, el 28 de julio del 2015. AIN FOTO/Oriol de la Cruz ATENCIO/sdl

analuisa.rubio@yahoo.com

7/30/2015

 

 

“DEL LOBO UN PELO”

El único ripio que parece no pudieron borrar de mis 45 a.años en la Radio y la TV cubanas. Parece que no lo vieron o lo subestimaron porque en realidad es lo menos importante de mi labor en esta Nonela “Las Impuras”que dirigió el maestro Roberto Garrigas en el año 1994 o 95. A mitad del video se ve una pequeña escena mía con Ramoncito Veloz, Jose Antonio Rodriguez, Rosa Maria Medel y Mendaro Gregori. Después de los tres primeros créditos venía el mio y el de los demás, que eran muchos (Pobre de los demás)

Ahora entiendo por qué algunos aquí dudan de mi existencia en la historia de la Cultura Cubana.
Algún día alguien me regalará todo lo que quisieron robarme, mi labor de toda una vida

“El dedo verde de Cuba” Mi primera revista

 Este fue un proyecto que pude realizar en Cuba en el 2013, junto a un maravilloso equipo de colaboradores, gracias a la valiosa labor de una ONG a la que le debemos un infinito agradecimiento todos aquellos que amamos los DERECHOS tanto de los seres humanos como de toda especie viva que habita el Planeta. Yo no sabía nada de revistas en ese entonces, pero la cooperación de ellos fue invalorable y nació esta joyita que guardo con todo mi amor. Lamentablemente se frustró este intento pero crecimos un centímetro más espiritualmente todos los que participamos en este experimento de sólo dos números. De alguna manera cumplimos con nuestro tiempo, momento y lugar y publicamos sino un libro, al menos una revista humilde pero auténtica para el beneficio de la Humanidad y de ayuda a nuestros hermanos planetarios en sus diversas especies y formas. Gracias
De un clic en el enlace debajo:

“Honor a quien honor merece”

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Sra.  María Rodríguez.

Presidenta YOUTH CO-OP INC

 

Muchas personas en el mundo llegan diariamente a Estados Unidos de América.

Unos deciden quedarse sólo por alcanzar “El sueño americano” a cualquier precio, aunque tengan que desollar la piel de sus almas por Riqueza o Poder: Otros quizá deslumbrados pero conservadores ante un mundo tan vasto pero demasiado incierto para sus expectativas de lo entendido por su zona de confort,  deciden continuar hacia otros rumbos que los reten menos.

Luego, casi con timidez, sin estar seguros de merecerlo, llegan aquellos; los que no tuvieron opción de mirar atrás, los que andan pagando el delito de sus ideas diferentes de Libertad, los que  vienen con bolsillos rotos, con sus ojos húmedos aún de una lluvia desolada en la nostalgia,  sin esperanza siquiera  en la mirada impedida de guardar cada cristal de amor que los llamaba , los realmente necesitados de Refugio, el físico claro, pero más allá, aquél que sólo logra proveer el calor Humano.

Son muchas las opciones en el “Reino de las oportunidades”, muchas manos se tienden pero muy pocas crecen alzándose desde lo profundo del espíritu que se siente afortunado para dar sin esperar a cambio.

En esa grandiosa relatividad del propio ser humano y sus aristas, todo parece depender de la mano sabia que guie esa manada, ese grupo, esa organización.  Aunque al parecer todas similares, unas pocas, casi ninguna ya, pero ahí esperando, se distingue entre ellas esa que humilde y sin ruidos innecesarios, es capaz de tomarte de la mano apretadamente para que tropieces sólo lo imprescindible al aprender.

Cuidando siempre  de que no te caigas en tu ceguera de novato y casi sosteniendo cada uno de tus intentos por ser parte digna. Yendo a tu paso diario sin que apenas lo notes, para que no te asustes, y en su momento, sólo entonces, soltarte quizá con alas cortas todavía pero capaces ya de volar a tu destino, donde  es tu misión seguir creciendo.

Gracias YOUTH CO-OP, Gracias Daisy (mi mano segura), gracias Anet ( la primera cara), Gustavo (tan intenso y positivo) Ileana (tan filantrópica como yo) Orlando (tan tremenda buena persona) a  Maricela, esos ojos llenos de ternura que ha estado enfermita pero  siempre tiene aliento para regalar, Aymee, esa sonrisa tan necesaria que lo recibe a uno cuando se llega a ustedes estresado de lo recién experimentado y confuso, a todas mis maestras de los cursos que tanto nos ayudan a llegar a ser ciudadanos respetables en este nuevo país . No olvido a nadie, sólo algunos nombres, perdonen por ello, el camino ha sido fuerte y empinado.

Gracias a todos y cada uno de ustedes que se quedaron dentro de mi “forever”, que tuvieron una enorme paciencia en esos días de mis  arrebatos por un  dolor que no me atrevía nombrar y que no me permitía respirar en mi tristeza perenne de lo que nunca se olvida, aún ahora, lo dejado atrás, lo amado.

Gracias incluso, se me hace una palabra pobre para todo mi agradecimiento hacia esa alma que lo inunda todo de bondad y desinterés entre ustedes, que justifica tanta eficiencia, calidad y RESPETO hacia nosotros, los Refugiados, de YOUTH CO-OP.

Hablo de ese ser de amor y una humildad que conmueve al alma más dura, Verónica Rodríguez, ese sostén mío muchas noches de soledad, con un sencillo  mensaje de texto aparentemente casual, sabiendo a quien debe sostener un poquito más en su indefensión sin que sea su obligación;  esa luz que los alumbra a todos ustedes y los hace ser la mejor organización para los desarraigados que llegan perdidos y que los necesitan tanto, los verdaderos Refugiados Políticos.

 

Dice la Biblia “Por sus frutos los  conoceré”

Nunca la he visto pero la conozco a través de ellos Sra  María Rodríguez.

Ustedes deben existir por siempre, son imprescindibles para aquellos que lo pierden todo en su lucha por la defensa de los Human Rights.

Que Dios los bendiga a todos!

 

 

Ana Luisa Rubio

analuisa.rubio@yahoo.com

 

19 de mayo de 2015

 

 

POLÍTICA   POLICROMADA EN MAYÚSCULA 

IMAGEN DE POLÍTICA POLICROMADA

Yo no entiendo de política,

Yo no sé absolutamente nada de política.

Yo no soy politóloga.

Sé de Justicia y de Paz,

de Amistad y de Verdad;

Rosa Amaranto entre Naranjas.

También yo sé,

de Odio y Mentira, de Desamor,

de la Opresión más absoluta,

y del Dolor en el Silencio;

de Azul Marino.

Conozco bien la Depresión,

y del pretexto de la Locura,

de Aberraciones, de Oportunismo,

de Corrupción, Única idea;

Rojo Partido.

Quizá yo sepa para mi pena,

de Tiranía, de Dogmatismo,

de Monarquía y de Fascismo,

de la Prisión; de Verde Olivo.

Aún no comprendo

la Diplomacia, la Hipocresía,

el Doble juego, la Conveniencia,

el Sin Derechos; el Gris Plomizo.

Quiero confiesen aquello oculto;

la Indiferencia, los Laberintos,

el Satanismo con sus Complots,

y de la Muerte; el Negro Abismo.

Puedo imaginar, ojos empáticos,

loca alegría de los colores,

manos unidas,

la Libertad llena de Amor;

de Rosa Fucha con Blanco Espuma.

Percibo acaso con la Intuición,

la Inteligencia, Sabiduría,

todo el talento de los Dorados,

de rubia arena; del Amarillo.

Yo no entiendo de política,

yo no sé absolutamente nada de política;

yo no soy politóloga.

Sólo de colores hoy sé,

de Blanco Sucio, de Negro Llanto,

de Índigo golpe, Verde tortura,

y hasta de Sepias de la tristeza

.Sé de matices para el mañana,

de Transparencia de un Nuevo sueño,

de Rojo Vida, Lila Violeta;

de Rosa Blanca de mi Martí.

analuisa.rubio@yahoo.com

Junio 27 de 2015

Mi padre, alias “Belleza”

 

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Le decían “Belleza”… ¡hace tantos años!

Eran los tiempos del fanatismo histérico por aquel bardo y actor argentino, Hugo del Carril, que llevó a tantas inocentes doncellas a  ataques de histeria extremos que les costó la existencia, marchitada a destiempo de un suspiro.

¡Cómo te le parecías! (A Hugo) -decían todas y todos. Te sofocaba la vanidad por esa idea.

Era tanta la gracia y la clase conque Dios le vino en gana dotarte, que hasta algunos de tus machos amigos, “varones probados” de la época, te envidiaban con dolor.

Tú caminabas orondo, pisando fuerte con tus zapatos de dos tonos, de modo que desde  una considerable distancia, cada princesa del barrio, quedara advertida de tu presencia perfumada con tu esencia preferida (Old Spice).

Tu traje a la moda, impecable, de origen oculto, quizá obsequiado “bondadosamente” por alguna viuda ansiosa de lecho vacío, muy bien cepillado en el amanecer para borrar alcobas furtivas, tu sombrero alón ligeramente de lado y ese detalle imprescindible para sellar tu hombría, tu cigarrillo, también llevado con tu sensual modo, sin apretado labio, sino más bien con una leve caída de quien se siente seguro de dominar cualquier desliz de lo que lo adorna; precedían tu halo de rey pueblerino.

Se sentía el crujir discreto de las viejas maderas de puertas y ventanas que se entrecerraban tratando de disimular las miradas furtivas y golosas de tus fans. Te adoraban.

Muchas te aguardaban desde la mañana, bañaditas con gajos de Colonia, enmbadurnados sus cutis nuevos con polvos de arroz para aparentar la palidez de la pureza al esconder los sonrojos del ardor  que tu talante de macho cabrío les provocaba y emperifolladas con sus  tules y  sus organzas sobre sus enaguas de tafetanes y encajes azules o rosados de supuestas vírgenes ingenuas, querían ser las primeras para que no ocurriera, que alguien osara gastarte antes con su mirada voraz cuando decidieras honrarlas con tu paso por sus calles.

Te decían “Belleza”. Lo eras.

El día que Dios te hizo, debe haber sido una mañana de esas de calma chicha que rodea alguna vez esos páramos olvidados como aquel pueblito donde creciste, por lo que Dios, para no aburrirse, decidió hacer algo bueno, especial y bello. Te esculpió a  ti y en el colmo de las bendiciones te dibujó esa sonrisa, tu arma secreta, con la que  sedujiste al mundo que se puso a tus pies de apolo pobre,  pero elegido del cielo al fin.

¡Belleza! así te apodaron de siempre. Las leyendas se tejieron como telarañas a tu alrededor, algunas buenas, otras muy malas.

Tanto amor clandestino y frustrado a veces. Tanta historia enredada haciéndote tropezar, confundieron durante demasiado tiempo tu imagen en mi pequeña sabiduría.

No tuve la suerte de repetir en mí, el color de tus ojos verde azul, azul verde con tonos grises de acuerdo a tu humor y que usabas con maestría para tus fines de sátiro, entornándolos castigadoramente para acallar cualquier rebelión femenil.

No heredé tampoco de tí, esa indiferencia y actitud impasible casi hierática ante las grandes tragedias de la vida, conque lograste evadir las nubes del destino y mantenerte incólume y con la sonrisa intacta.

Una sombra negra consumida por la envidia y los celos trabajó por años para separarnos  y logró que nuestros cuerpos hoy no puedan abrazarse estando tan cerca, que  no pueda tocar tus canas amadas, que no puedas tocar mi ausencia. No importa padre.

No logré nunca ser la hija perfecta, no lograste ser el padre de libro adecuado.

Ahora ya no cuenta. Somos adecuados y perfectos para ti y para mi.

Tu amor importa, mi amor cuenta.

Tu y yo hoy, por el poder del perdón que Dios sembró en nosotros.

Dios, tú y yo. Nadie más.

Soy tu rama primigenia, soy tu niña grande, eres el tronco fértil, mi padre niño, estoy en ti y estás en mí.

Estas en mi sangre, estoy en tus genes. Eres mi célula padre, soy  tu célula hija

Mi ADN te busca, tu ADN me encuentra. Mi alma te ama, tu alma me adora.

Irremediablemente contra toda barrera, hoy a alguna hora, en algún instante, mi corazón y el tuyo, se besarán en secreto.

¡Felicidades papi!

Una palabra para continuar (otra más)

Me gusta escribir, siempre, desde niña  me ha gustado escribir (y hablar, para preguntar por qués y ser muy sabionda).

Esa impaciencia innata que me acompaña desde que llegué a este planeta efervescente, me convenció por casi toda una era, de que no podía ser capaz de escribir pues “nunca” me sentaría detrás de una “maquinita” por horas, a enredar palabras, mientras se podía  jugar con la arena, o tocar una nube con las alas de mis hadas o amar a la deriva o sembrar un milagro.

No, eso no era  para mí, yo debía caminar mucho con zapatos grandes para llegar bien lejos. donde me esperaba  mi sueño.

¿Pero… y poeta? ¡Poeta yo! ¿Yo poeta? No sé.

Verdad que me gusta dibujar palabras que canten bonito, y tengan más colores que los que ve  la montaña y vuelen tan alto que las toque  Dios.

Sin embargo, definitivamente no podía ser escritora con esa jiribilla en la sangre, que no me hacía quieta, ni me dejaba posarme por un rato ni en una calabaza.

Y pasaron los años y crecí, crecí tanto que casi me deshojo y se me enfrió la sangre en la sorpresa de lo absurdo, ante  el dolor que rezuma la corteza de mi patria.

Ya no voy como el correcaminos, ahora mis pasos me duelen en sus marcas, pero ahora sé que puedo escribir, no como Cervantes ni como Lorca o Vallejo pero sí como yo, con mis imprecisiones y mis despistes y aún desde adentro.

¡Voy a escribir! A pesar de los que me niegan y me cuentan años como el que contabiliza estrellas que se les esfuman, pues los años y las estrellas son luz de vida incontable.

A lo mejor, quién sabe, con este vivir tanta historia increíble de las verdes y las maduras, con este dejar mi esqueleto trabado en una riña por honor, con esta defensa a ultranza de mi derecho y de mi izquierdo, va y se me dan, muertas de amor por mí, las palabras necesarias para decir con algo de talento y hasta con la mesura imprescindible que me haga creíble ante los que no me sienten.

Necesito esas palabras para ayudar a los míos con mi decir, escribiendo, denunciando de aquí hasta la luna, toda, todita la maldad de esos gnomos advenedizos que se han robado la savia de mi tierra.

Fue así que un día, cuando creí que se me había ido despavorida cada letra a otra galaxia del tiempo, y se me quedaron mudas  las palabras que suenan a esperanza y me desmayé de miedo por  las miles de horas en el desierto  y olvidé escribir;  una sola de ellas, una aparente  sencilla palabra que se quedó rezagada en la estampida, logró levantarme y me sostuvo con su aliento la cordura.

Estaba sola, era única y parecía una indefensa palabra, Libertad.

analuisa.rubio@yahoo.com

15 de Junio de 2015

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