Aramusa28

“Pide y te será dado”. Enmienda de un viejo poema

estrella de mar a lo lejos

 

 

Quiero todavía con mis pies derechos, arrastrar la arena mojada de Acapulco y batirlos aunque duelan, bajo las aguas revueltas de las cataratas del Niágara. No me lo impidan.

Quiero encenderme bajo el sol intenso de una tarde de Egipto o perderme sobre dos pies, aún míos, en un laberinto enigmático donde amó Nefertiti. No me lo impidan

Quiero todavía levantar mi pierna derecha en un torpe giro de Can Can o ballet y ser dibujada por Loutrec o Degás en mi vieja cita en Moulin Rouge. No me lo impidan.

Quiero jugar todavía, un poquito al menos, con Mickey y Cinderella y Pinocho y asustarme sin miedo en un túnel del terror en Disneylandia. No me lo impidan.

Quiero bailar una samba, en carnaval brasileño y mover las caderas aún un centímetro, y beber caipiriña helada sin temor a caerme y dejar mi esqueleto. No me lo impidan.

Quiero saltar todavía aunque sea bajito y “cantar bajo la lluvia” una noche de un Winter newyorkino, llevada en andas por el fantasma de Astaire o de Kelly. No me lo impidan.

Quiero desandar todavía bajo un cernidillo por aquella montaña, aunque mis pies se hundan ante el peso anidado de sinsonte preso de su propio cuerpo. No me lo impidan.

Quiero que mañana algún sabio antiguo me cosa esa vértebra para alzarme vagabunda por un nuevo atajo, antes que se acabe el tiempo de conocer a Merlín. No me lo impidan

Quiero incluso, perderme en la niebla de Londres y orar en silencio en su antigua abadía y subir a aquella Torre donde mataron a Ana, la buena Bolena. No me lo impidan.

Quiero caminar, con mi paso débil y hasta repatear ese cacho de muro terco que aún no cayó, del Berlín cubano, para convencerme de que la Injusticia tiene un día final. No me lo impidan.

Quiero calle ya, toda chusma indigna, que no me conoce y no me merece e inventa sofismas, para volar serena donde sí me esperan, los que sí me aman. No me lo impidan

Quiero que ahora mismo, en mi triste Cuba, cesen ya los golpes a mi espina vieja, de las hordas rojas, apagando voces, para ir erguida ese día nuevo de mi despedida. No me lo impidan.

Quiero, hoy, ahora, que en mi patria bella se hagan realidad todas las promesas sin otras mentiras ya tan “remanidas” de una tierra fresca, libre de opresión. No me lo impidan

Quiero y ya lo quiero, que toda  aquella voz, del cubano bueno, hoy se  pueda oir, rota la censura, donde todos juntos los de allá y aquí  podamos gritar ¡Viva Cuba Libre! No me lo impidan

Quiero ahora mismo  ver allá a lo lejos, un barco muy lleno, donde al fin se marchan  todos los sicarios y los asesinos, junto al dictador que a mi Cuba tanto, le han hecho llorar. No me lo impidan

Quiero en fin, el mar de mi  Cuba azul…nuestro, nuestro, nuestro, para los cubanos, de los de verdad.  Nadie impedirá

anauisa.rubio@yahoo.com

24 de diciembre de 2014

Tu amistad de arena y libertad

Este humilde post va dedicado a una amiga que Dios me regaló en suelo extraño sin serlo ella y a la que le quisiera regalar una estrella o miles. Le debo la vida débil pero amada de quien es hoy es mi mayor amor en el mundo, mi mascota que traje de Cuba, viejo, enfermo y con la marca de la bestia encima, totalmente estresado de verme sufrir tanto e impotente por creer que no me podía ayudar, cuando por su amistad es que he logrado sobrevivir en ese diario sostenernos ambos para que el otro no caiga primero.

Esta amiga nueva, y sin embargo que siento conocer de eras no recordadas, Veterinaria exitosa, ha sido el instrumento de Dios para concederme este milagro, con el mayor desinterés, dedicación talento y amor conmigo y mi niño y con todos esos pequeñitos que está en sus manos proteger.

Gracias por tanto, Dra. Ana ,amiga de mi alma

Dios bendiga todo lo que amas  y a ti.

Aqui te regalo lo que el dinero no puede decir

Sé que he pedido mucho a Dios sólo para que me regale un poquito más de su compañia . Ahora y siempre me hará mucha falta y como diría El pequeño príncipe  “si todas estas razones no fueran suficientes enmiendo mi dedicatoria”

Para la Dra. Ana y Gremlim mi mascota en Navidad, que siempre serán niños para mi

 

Tu amistad de arena y libertad

el pequeño prncipe

Me gusta el mar y la arena

donde se hayan tesoros

como el puñado de oro

que es tu amistad para mí.

Guardo ese puño cerrado

que no queremos abrir,

para que no escape la arena

que llevo feliz ahí.

En esa playa desierta

donde los vientos foráneos

nos pretenden confundir;

eres oasis de amor

para mi alma sedienta

de una palabra cierta.

Eres casi un cactus raro

que me llevo hasta mi hogar

para poderte sembrar

en esta mi tierra nueva

que siquiera sé abonar.

Eres un sol que no quema

más sí alumbra el silencio

de las noches que no vemos

más faro que tu amistad.

Eres limpia caracola

a la que logro decir

aquello que llevo triste

y que oculto con la espuma

de una sonrisa mojada

que tú logras comprender,

porque nuestras mismas raíces

hermanan un mismo sueño;

tocar de nuevo la tierra

donde Dios nos puso un día

cuando  la maldad que la habita

se la lleve el ángel  Justo

desatando  ala por ala

y reine la libertad

de cada cubano bueno

en una Cuba de Paz.

 

18 de diciembre de 2014

analuisa.rubio@yahoo.com

Hubo un error y salio otro poema mío pero ya esta el que corresponde al poema escrito en el post.Disculpen

 

 

 

 

 

 

 

e

A ti me humillo en “Acción de Gracias”

FE

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cuántas veces al oído Tú me hablabas?

Yo me volteaba, más no te oía.

 

¿Cuántas veces tus señales me enviabas?

Yo las miraba, más no veía.

 

¿Cuántas veces allá muy dentro te confesaba?

Más terca mi boca, se enmudecía.

 

Fuiste paciente y generoso con mi torpeza,

más  yo rebelde, te contendía.

Yo tan pequeña y desolada, a Tu Grandeza,

sin humildad y con soberbia, te desoía.

 

Más un buen día  tu excelso amor,

quebró  este cuerpo conque moría

y todo mi orgullo y mis pecados vi con dolor

y arrepentida y con gran llanto, te repetía.

 

¡Cristo perdona! ¡Jesús perdona!

para tu gloria y no la mía

¡Sana Señor!

 

¡Oh Dios! mi alma te pide,

¡Misericordia!

o hágase en mí, Tú voluntad.

 

Día de “Acción de Gracias”

analuisa.rubio@yahoo.com

27 de Noviembre 2014

 

IMPOTENCIA

IMAGEN DE IMPOTENCIA

No podrán nunca acallar con violencia mi alma de soles mojada,

no podrán jamás maniatar con crueldad mis sueños de valores perfectos,

no podrán ni siquiera atisbar las razones sutiles de mi gran rebelión,

no podrán trastocar la estrategia invencible de mi loco juego,

ni conocer por asomo aquel laberinto donde suelo perderme,

porque como herencia genética de pájaro libre, miraré el arcoíris,

y como gaviota que ha sido errante a parajes insólitos desterrada,

y sin piedad torcidas y quemadas las puntas de sus ideas blancas,

seré sostenida por la luz eterna que enciende mi aura silente,

para como poderosa Fénix lograr transmutarme entre secas cenizas.

No podrán entonces borrar la huella perenne de mis buenos dones,

ni repartir olvidado mi desordenado cuerpo en frías catacumbas;

pues como callada raíz sembrada por Dios en páramos ocultos,

romperé desde adentro la montaña de la tierra que me oprime,

y como flor de enormes espinas erizadas, pero flor todavía,

brotaré victoriosa y serena en el tiempo que me toque vivir,

para tender nuevamente mi voz inconclusa de verdades sellada.

analuisa.rubio@yahoo.com

3 de Noviembre de 2014

Terracota fundido en azul

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En una ciudad terracota, hoy ya se hunden mis pasos buscando la tierra firme.
Hay una torre torcida que me espera cada tarde para recogerme esa lágrima   que se me quiere rodar.
En una ciudad terracota se confunden mis colores, el rojo es un ocre pálido, mi verde, hoja seca dormida.

Soñaba la otra mañana, que cuando me iba, venía, en una porfia montada que ni la distancia termina.
Mi familia de los jazmines hoy se marchitan austeros; ya no les riega mi mano ni les llovizna mi amor.
En una ciudad terracota siento miedo de olvidar, la paloma que llevo dentro y los botes de mi mar.
En una ciudad terracota, hoy defiendo mi tesoro que un día quiso robarme, un tirano en el poder:
Mi banderita cubana y mi mar que guarda en silencio los cuerpos desesperados de los que una vez se fueron dejando el alma tras sí en una llama perenne, muy pronto consumirán la raíz ennegrecida, del dolor de mi país.

Será cuando el terracota se alumbre con el azul y se unan las orillas que nadie debió separar.

analuisa.rubio@yahoo.com

19 de octubre de 2014

La decisión de Ana

LA DECISIÓN DE ANA collage

 

 

La decisión de Ana

 

Era el momento, había que decidir entre cuál de los tres se iría o se quedaría.

No era cuestión de Tin Marín que dos Pingué, no era tan simple.

Ellos lo sabían y te perseguían constantemente con su mirada acusadora y suplicante.

–Soy yo!

–Mírame a mí!

–Yo soy el escogido!

–Eyyyyy!

Trataba de no verlos, de no mirarlos, de no darme cuenta qué decían, de ser imparcial y justa.

Imposible en el amasijo de amores diferentes pero único cada uno en sí mismo.

No podía dormir con tanta culpa arrinconándome contra mí misma.

Disimulaba haciéndome la que no percibía todas sus aspavientosas señales de angustia y desesperación para no ser el seleccionado del abandono.

Llegó el día, no podía y tenía que.

Se me trastrabilló el alma en esa decisión.

Lo alcé en vilo, a él,  al más viejo, al más débil y enfermo, al peor para llevar a donde me dirigía, huyendo sin opción de un gobierno fascistamente asesino que estaba a punto de llevarse lo que Dios me regaló un día, mi vida.

No miré atrás pero los veía, ahí,  confusos y despavoridos; indefensos…traicionados.

Allí se quedaron sin emitir siquiera un sonido, sin derecho a una protesta, con amigos pero huérfanos al fin, solos los dos, mis mininos, mis mascotas, mis niñitos amados, alcanzando solamente a despedirse apresurados de la mirada ciega pero solemne y respetuosa de mi perro, “el escogido” para venir a un mundo quizá muy grande para nuestros años y desprovistos de todo aquello que uno acumuló con trabajo y denuedo, de todo lo que creíste seguro y bueno, de todo lo que amasaste con la mayor delicadeza y la calidez dulce del amor, con la esperanza de una vejez de protección y respeto si no hubiera un sátrapa milenario que se robó todo el Derecho Cubano.

analuisa.rubio@yahoo.com

8 de septiembre de 2014

 

 

 

 

 

NADA

Amigos:

De nuevo agredida dentro de mi vivienda el pasado 11/7/14 . Algo que ya yo esperaba y la policía estaba advertida con 7 denuncias nuevas. Certificado de lesiones “leves” cuando el policía se tomó la libertad de manipular al médico asistente diciendo que yo era una “Dama de blanco”, nada que yo dijera en contra,  iba a ser tomado en cuenta.

Yo fui detenida por la policía de Zapata y C mientras los agresores se mantuvieron en libertad.

Un Teniente coronel de Atención a la ciudadanía del MININT a donde me dirigí luego de redactar la denuncia y de esperar por más de seis horas y cuando por enésima vez yo acudía esa tarde pidiendo protección por esto último, me manifestó

– Ya usted ha venido demasiadas veces aquí.

– No es mi culpa si no hacen Justicia (Pensé) . Y agregué – Entonces que he estado  haciendo durante tanto tiempo (años) aquí?

NADA – respondió marchándose.

Lejos de lo que él pensaba quizá, sentí un alivio tremendo, pues luego de más de 10 años de tocar tantas puertas sin respuesta, al fin, alguien respondía, alguien me decía la verdad de frente.

NADA, no harían nada.

 

analuisa.rubio@yahoo.com

Una rosa entre rejas

rosa
Sórdido, era la palabra que más se acercaba aunque incompleta, para caracterizar el ambiente en que me encontraba. Aquella sonrisa estúpida del carcelero en su regodeo enfermizo ante lo que le rodeaba, era como un cuchillo afilado que hería, que cortaba en pedazos todo intento de dignidad humana.
Estaba de nuevo allí por tercera vez en aproximadamente dos meses, sentada en un simulacro de banco de cemento frio donde casi no se cabía en su estrechez, como quien está en “capilla ardiente” en un proceso indefinido, intencionalmente eterno, para crearte toda confusión y hacerte incapaz de adivinar si vas entrando al infierno o saliendo de un vía crucis.
Me encontraba al borde de un desmayo luego de advertir a las autoridades policiales, con aquella amenaza patética mía, casi como la de la rosa del “Pequeño príncipe”. “Me declaraba en huelga de hambre hasta que hubiera alguna solución (qué ilusa) al acoso “planificado” del que era víctima por un tiempo ya irreconocible para mí. Sentí que no tenía otra arma que esgrimir ni defensores con que contar, al menos visibles, en ese túnel sin ventanas donde se pierden los excluidos de la justicia y la Verdad.
Mi ropa ya sucia y maloliente luego de casi 72 horas de arrastrarme por pisos oficiales en esta última cruzada tratando de descansar instantes y lograr un alivio para mi columna y mi pierna maltrechas en la noche, sin importarme a esta altura ya ningún argumento de higiene; comenzaba a ser parte de ese hedor que envolvía ese antro del infortunio.
Todo apestaba a mi alrededor junto con aquellas pobres almas de dos ¿dementes? que habían sido “capturados” en alguna de esas calles de la Habana donde deambulan enmarañados entre los olvidados de la compasión, como sombras ignoradas por un Gobierno que alguna vez les prometió que “nadie sería desprotegido” y que tendrían “una vejez asegurada”, algo que en su senilidad abandonada, ya ni ellos mismos recordaban.
Su hedor provenía de sus harapos encharcados en sus propias heces y orinas sin un baño salvador regalado por alguna mano piadosa conmovida ante tanto desamparo.
Debajo de los mugrientos trapos que intentaban cubrir tanta orfandad se adivinaban sus afilados esqueletos queriendo romper sus carnes desvalidas.
Resultaba desgarrador ver sus expresiones de angustia cuando en ambos casos, el guardia de la perenne sonrisa cínica, pateaba el único tesoro que poseían; sus preciadas bolsas nauseabundas, para apartarlas de ellos y no tener que tocar tanta inmundicia, sin que uno pudiera definir si era miedo de estos “guardianes de la indisciplina social” a contaminarse de alguna enfermedad o el asco que les provocaba mirarse en el espejo de la desidia que los involucraba sin remedio.
Era un espectáculo sobrecogedor, sobre todo, ver cómo el ser humano aún en la más total “impertenencia” de la propiedad más esencial para sobrevivir, se aferraba a esas bolsas roñosas y raídas, recogidas de quién sabe cuál basurero y que traían arrastrando con ellos, quizá, para en un atisbo de razón de sus pringosas conciencias, demostrar cierta dignidad de propietario responsable que tiene algo todavía por qué velar que lo empuñe a su vida miserable.
Se abrió la boca de aquel calabozo obscuro y fueron “abducidos” estos infelices a un ultramundo del que muchas veces no se regresa.
Pocos minutos después, trajeron a unos jóvenes, 4 adolescentes, que eran casi una oda a la inocencia. Sus ropas adecuadas, limpios, con un lenguaje correcto y con la modernidad de sus celulares galleteando a los obsoletos policías, que los trataban con una ira desfachatada aunque contenida.
Esta “carne fresca” tan solicitada en esos lares, en su impotencia, sólo atinaba a tartamudear sus nombres y a emitir una leve queja ¿Qué hicimos? No hemos cometido ningún delito íbamos a…, a nadie le importaba
Sus caras pálidas, sus ojos asustados de primerizos desvirgados sin consentimiento por el odio y la envidia de una Dictadura ante lo que renace diferente y que los reta aún sin proponérselo, con su mirada acusadora.
Los guardias prepotentes y satisfechos con su “pesca” eran la estampa viva de la desvergüenza de los criminales que se sienten impunes ante toda ley.
A sus jóvenes víctimas no les salían las palabras ante el terror tan conocido y por el que habían sido advertidos desde que comenzaron a balbucear sus primeras palabras con sus torpes rebeliones y sus padres los impelían a callar “eso no se puede decir, te lo suplico hijo mío cállate, no hables, no digas, hazlo por mí, por favor, esto es comunismo”
Y aprendieron a engullir sus opiniones, sus incendiarios discursos internos, como parte de su plan de estudio.
Uno de ellos, parecía haber desaprobado esta lección y se quejaba y argüía y exigía. “Tengo derecho a hacer una llamada a mi casa, mi mamá estará preocupada, debo avisarle”, llámeme al Jefe Superior” El guardia ni levantaba la vista para mirarlo, ni responder sus justos reclamos, daban ganas de besar la dignidad de este muchacho. Rápidamente fue “abducido” también por aquel calabozo negro. Más tarde serían liberados quizá “por falta de pruebas”, como si hubieran sido simplemente, parte de una diversión de la maldad.
Fue esta vez, cuando en mi desmayo interior, a punto de caer al piso creyendo que moriría sin ayuda por mi terca decisión de mantener mi exigencia a pura hambre, que descubrí, casi pegado a la reja de entrada a ese hueco del calabozo, a alguien aferrado a esos barrotes desde su interior, con la evidente intención de lograr “robarse” a propio riesgo, un pedacito al menos, de la luz del área de los guardias muy cerca de él, que le permitiera poder terminar un dibujo que hacía con un bolígrafo común de una tinta azul que se extinguía, sobre un pedazo de papel quién sabe cómo obtenido allí.
Yo, en ese estado que te produce tanto “Atentado al derecho” sin esperanza miré escéptica y vacía…
Era una rosa, ¡una hermosa rosa azul! que parecía viva y recién brotada entre el abono del estiércol allí derramado.
Un rato después fui liberada, al parecer con una tregua indeterminada. Era de noche y debía caminar hasta mi casa pues ya no tenía dinero para taxi. Sin embargo, a pesar de mi agotamiento y debilidad, y de llevar una mochila pesada a cuestas, no me sentía triste, no sentía la carga acostumbrada en esos días. Caminé ligera y casi alegre, con la suerte de un
cuesta abajo que me cargaba, junto al sentimiento que me iba sosteniendo

Nada estará perdido mientras los que sufren, puedan vislumbrar una rosa donde sólo quedan espinas.

analuisa.rubio@yahoo.com
6/7/2014

ACTO DE REBELDÍA

Acto de Rebeldía

Rugía, iba descocado por toda la vía salpicando diminutas chispas en su contacto apasionado con el asfalto.
¿Velocidad? La que le daba su gana. ¿Audio? ¡Estridenteeeee!
Aquel ómnibus OM, # 5070, Ruta P-1 perteneciente, a la diezmada cuadrilla del transporte designado para “servir al pueblo trabajador” en la Habana, era un sin sentido afortunado.
Su “dueño”, con un marcado “sentido de pertenencia” lo evidenciaba “a todas luces”, adornándolo tanto por fuera como por dentro de una enorme cantidad de bombillos de colores, lamparitas comiquitas, espejos retrovisores con toda la gama de lumínicos, necesarios e innecesarios, panorámicos y no, acompañados de toda la colección de muñecos de Disneylandia o Elpidios Valdés cubanos, y todo ¡de Shopping, pa´que se sepa! ¡Que su carro, sí que era el mejor! Vaya, todo lo más Kitsch posible.
Y como colofón, su equipo de audio, tan estelar, que se oía, fuerte y claro, para que no hubiera dudas de su “power” adquisitivo, gran parte acumulado de los “pesitos del pueblo” que echa pa´ su costal y que “ayudan” a que los inspectores “no vean”.
Parecía una carroza de “Abre, que ahí viene el Cocoyé”
“Y al que le moleste que se baje, en definitiva, yo paro si me da la gana, cuando me da la gana y donde me da la gana” y tú ¿qué vas hacer, (insecto)? ¿Quejarte? Ja!!! ¿Y pa´qué está “el melón” (Money)?
Así iba conduciendo aquel joven chofer, fumando, con “su amiguita” también tan estridente y de shopping como “su carro”, con su queratina cara y fresca y su mini short, sentada casi arriba de él, en franca burla de toda prohibición, mascando chicle y mirándote retadoramente, a ver si te atrevías a decirle algo, pa´que vieras el “Homenaje” que te iba a cantar.
¿Era este “El hombre del siglo XXI” que tanto esperamos, por el que tantos sacrificios nos pedían, tanta austeridad, tanto tiempo perdido, tanto dolor?
Sí, este es el engendro sin valores ni piedad para sus congéneres, fruto de la desidia y la doble moral, típica del “Socialismo a lo cubano”
Nadie reaccionaba, nadie protestaba, nadie disentía, nadie se atrevía ya a OPINAR,
pues aquí, eso se ha convertido en un ejercicio demasiado peligroso y el miedo paraliza.
Sentía que la cabeza me iba a explotar con aquel reggaetón a un volumen tan alto del equipito de música del DUEÑO del ómnibus, o ¿acaso no somos “dueños de los medios de producción”?
Al menos eso nos dijeron hace 53 años. ! Qué maravilla que hubiera sido cierto!
Estuve varias veces tentada a bajarme, pero eran pasadas las 5 de la tarde, hora pico, y últimamente me dolía mucho mi pierna “lastimada” y si me bajaba tendría que esperar quién sabe cuánto en una parada, para al final, lo más probable, dar con otro chofer parecido. Tampoco podía darme el lujo de un taxi, así que me llamé “a capítulo” y traté de abstraerme.
Lo logré observando detenidamente, tratando de no ser notada, a los que sufrían conmigo. Ya sabía yo, por qué la mayoría de las veces, evitaba concentrarme en este ejercicio; era frustrante ver aquellas expresiones de agotamiento y tristeza, de desolación; ni uno sonreía. ¿De qué?
Eran rostros casi inertes, como sin expresión, indiferentes, abúlicos, obstinados, AJENOS. Si surgía alguna reacción inesperada, era para manifestar algún tipo de agresividad hacia algún compañero de viaje que lo pisó o empujó “sin querer” cuando se está intentando ir hacia atrás, lo que te produce la sensación, de ser un pez al que están desovando a la fuerza.
Pero sobre todo, estaban esos, LOS PENSANTES, los que lucían una mirada como ausente, de quien se ha ido a un tiempo, mejor o peor, pero inevitablemente presente cada día; un tiempo que quisieras que no fuera verdad, donde de cada minuto de esos, no te explicas cómo no viste las sombras detrás de los cristalitos de colores, cada minuto de aquellos en que no comprendes, por qué no levantaste tu voz y otorgaste, autorizando con tu silencio a que esterilizaran tu inocencia, cada minuto de arrepentimiento en que no te perdonas no haber tirado de la palanca para desviarte hacia otra vía o detener el tren que se tragaba tu vida, y aún peor, aquel minuto que no recuerdas, dónde te perdiste.

¡No! – casi grité, y reaccionando súbitamente, me negué rotundamente a ser una zombi más aunque pagara el precio que hubiera que pagar. Me desperecé, me levanté y bajé con esfuerzo, pero con premura de aquel monstruo rodante, tomé una gran bocanada de aire salvadora, y haciendo uso de mi libre albedrío, decidí caminar, para sentirme viva aunque me doliera cada hueso, como un acto de franca rebeldía, ante el que ELLOS, que no pueden encarcelar las ideas si quisieran, no tienen autoridad.

Unos desobedecen, otros cuelgan sus brazos y otros luchamos contra viento y marea pero todos definitivammente expresamos un gran acto de rebeldía de un pueblo que no resiste más.

 

analuisa.rubio@yahoo.com

23/06/2014

Petrona sin sazón

Cebollas 20 cup
Petrona no se explica por qué hace un tiempo, que ya va siendo largo, la vida se le ha vuelto tan desabrida. Ella se lo achacaba a los años que ya le pesan tanto en las costillas, pero hoy se acaba de percatar que es mucho más serio que eso.
No es sólo un problema subjetivo por la depresión que padece casi crónica como muchas personas en Cuba, ante la profunda desesperanza que se siente en una sociedad que ella creyó hace 55 años, como la mayoría de los cubanos de entonces, que tendría “una vejez asegurada” porque sería una sociedad justa y equitativa aunque llevara ese nombre “Socialista” del que muchos desconfiaban o temían como al diablo, por relacionarse con ese país tan lejano que no conocía bien, pero del que se hablaba como algo muy malo para los pueblos; la Rusia comunista.
No, Petrona no es politóloga, Petrona no entiende bien de esas cosas, ella lo que sabe es que cada día que pasa, la comida que engulle, pues a eso no se le puede llamar comer y menos degustar, le sabe peor o mejor dicho, no le sabe.
Ha ido hasta al médico para ver si tiene algún problema grave, pero los médicos lo que hacen es mirarla enigmáticamente y decirle que ella no tiene ningún padecimiento. No puede seguir en eso, porque ella no tiene dinero para “regalitos” a algunos galenos que ella conoce de “la pata que cojean” para que se interesen más en su caso.
Así que “visto el caso y comprobado el hecho” ella decidió investigar su situación por cuenta propia, hasta que de pronto y no entiende cuál era su bobería antes (puede ser la falta de proteína) se dio cuenta de que cada día su comida llevaba menos sazón.
Primero, suspendió el ajo que tanto bien le hacía a sus huesos viejos, pero no podía aguantar ante el precio exagerado de una cabecita raquítica que como ella la ahorraba al extremo y ya la compraba casi seca, no podía ni aprovechar todos sus dientes ya “cariados” de antemano.
Más tarde se autoconvenció de que los pimientos o ajíes, al final le cambiaban el sabor original a varios alimentos y en definitiva no eran definitorios para la mayoría de las recetas.
Después se bloqueó su mente en interrogantes sin respuesta frente al precio cada vez más inalcanzable para su mísera pensión, del comino (¡tan rico!) y el orégano que en definitiva no es tan importante o el puré de tomate o cualquier salsa de este tipo porque ha oído incluso que “dan cáncer” por su alto contenido en químicos.
Hasta ahí Petrona podía autocranquearse de prescindir más de lo necesario de este u otro aditivo para darle mejor sabor a sus alimentos, los que irónicamente, hace muchos años por su creatividad y exquisitez en su utilización, le permitieron ganar un sonado concurso culinario que le reportó una buena ganancia para la época… ¡pero eso fue hace tantos años!, en la otra dictadura antes que esta, bueno imagínense, unos añitos antes de la Revolución “a favor de los desposeídos” en Cuba.
Pero todo tiene su límite y Petrona no se transa con algo para ella insustituible, la CEBOLLA.
¡No, no, y no!, con eso Petrona no entiende, una comida sin cebolla para su gusto personal y al de la tradición de la comida cubana, ¡es un insulto! Petrona adora la cebolla. Es el único lujo por el que ella ha arañado la tierra, para poder comprarse aunque sea unas poquitas que divide lo más posible para que le duren.
Pero ahora ya fue ¡el colmo de los colmos!, el tope máximo que Petrona no puede alcanzar aunque se desgarre su corazón ¡$ 25.00 MN una libra (medio Kg) podrida de esta verdura bulbosamente ansiada!
Si de su magra pensión de 240.00 MN (moneda nacional) al mes, ella debe pagar el millón de necesidades imprescindibles que requiere un ser humano para sobrevivir con un mínimo de dignidad, ¿cómo ahora podrá pagar $25 pesos (MN) por una libra (medio Kg) de ese descaro de cebolla?
Lo que más la indigna no es este abuso de cubanos que un día fueron “parecidos” a ella, lo que más le indigna es que le hayan dicho tantas veces y que ella se lo creyera que “nadie sería desprotegido”.
¿Hasta cuándo y hasta dónde deberán soportar tanta indolencia, tanta desidia, los que creyeron aquello “de los humildes por los humildes y para los humildes”? Es un deber, una obligación de cualquier gobierno, ocuparse del dolor de su pueblo, más aún si su marketing es “su protección de los desprotegidos” expresado en un Socialismo Virtual (aparente pero no real)
Esta situación se entiende en otro sistema de gobierno, pero ¿en un país Socialista? O para qué tantos años de sacrificio y tanta Revolución para proteger a los humildes de la tierra, ¿qué fue lo que se cambió…para mejor?
Ella oyó de un libro famoso hace un tiempito, después de… que hablaba de cómo un alto mandatario en Cuba preparaba una receta culinaria, para lo que le traían los ingredientes de otro país ¡hasta en avión!
Petrona no pide tanto, ella no es ambiciosa, ella no pide siquiera cumplir su obsesión de unos anillitos rebozados de cebolla como los que le hacía su abuela en su pobre casa en el campo cuando era chiquita.
Petrona se conforma ahora, conque algún día se fabrique algún condimento universal asequible a los pobres en este país, para añadirle una pizca a la vida desabrida, sin color y sin amor que padecen los ya demasiados desamparados cubanos.

analuisa.rubio@yahoo.com
16/6/2014

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