Aramusa28

PRIMO BAILARÍN ABSOLUTO

Dibujo PRIMO BAILARIN ABSOLUTO

En tu punta, en tu punta,

¡tan grandioso!

en tu punta, prepotente,

¡y tan alto y tan alto!
(en tu punta) que no ves;

en tu punta, en tu punta,

la corona ya oxidada

en tu torre que se cae.

En tu punta, en tu punta,

y tan bajo y tan bajo,

sobresales por defecto

en tu punta de ciempiés.

En tu punta, en tu punta,

ya tu mito nadie cree,

y te quedas olvidado

en tu punta, en tu altura,

en tu punta, en tu vejez.

En tu punta, en tu punta,

no convence ya tu danza,

cisne blanco ya sin alas;

¡y tan alto, y tan alto!

que en tu espejo no te ves.

En tu punta, en tu punta,

tu auditorio ya no aplaude

tus perfectas variaciones,

y tan bajo, y tan bajo,

(en tu punta) ¡un traspiés!

En tu punta, en tu punta,

tus olivos se marchitan

en tus pasos ya tan torpes,

en tu punta que se fue.

En tu punta, en tu punta,

¡y tan alto, y tan alto!

Cisne negro que no muere,

en la punta de tu alma,

en la punta de tus pies;

ya es la hora de que gires,

¡AL  REVÉS!

analuisa.rubio@yahoo.com

25 de agosto  de 2016

REPOSO

azules... las margaritas

PENA DE MIS OLAS

yo para fondo

SOBREVIVENCIA

fondo de mi imagen

AVISO

yo decorada

No es tan fiero el león. Comedia TV

IMPOTENCIA

IMAGEN DE IMPOTENCIA

No podrán nunca acallar con violencia mi alma de soles mojada,

no podrán jamás maniatar con crueldad mis sueños de valores perfectos,

no podrán ni siquiera atisbar las razones sutiles de mi gran rebelión,

no podrán trastocar la estrategia invencible de mi loco juego,

ni conocer por asomo aquel laberinto donde suelo perderme,

porque como herencia genética de pájaro libre, miraré el arcoíris,

y como gaviota que ha sido errante a parajes insólitos desterrada,

y sin piedad torcidas y quemadas las puntas de sus ideas blancas,

seré sostenida por la luz eterna que enciende mi aura silente,

para como poderosa Fénix lograr transmutarme entre secas cenizas.

No podrán entonces borrar la huella perenne de mis buenos dones,

ni repartir olvidado mi desordenado cuerpo en frías catacumbas;

pues como callada raíz sembrada por Dios en páramos ocultos,

romperé desde adentro la montaña de la tierra que me oprime,

y como flor de enormes espinas erizadas, pero flor todavía,

brotaré victoriosa y serena en el tiempo que me toque vivir,

para tender nuevamente mi voz inconclusa de verdades sellada.

analuisa.rubio@yahoo.com

3 de Noviembre de 2014

 

[

CUIDADO!!! se RENTA habitación (historia de aguas pasadas)

Dibujo

Todo parece indicar que me quieren rendir por inanición o desesperación.
 Mi casa es una casa hermosa, en pleno Vedado habanero y que ocupa el espacio de 240 m2 .Sería muy conveniente para algunos, que yo la vendiera a “cualquier precio” y partiera en desbandada a otro país o que muriera de muerte “natural”(sin herederos) por stress continuado de origen ”personal”. Hay muchos “tiburones” esperando con la boca abierta.
 Después de no pocos esfuerzos y sacrificios por falta de economía, logro a finales del mes de diciembre cumplir mi objetivo y comenzar mi incipiente negocito para sobrevivir “mientras tanto”, luego de estar censurada como actriz por mis “opiniones”
Los primeros días todo correcto, inmediatamente tuve clientes, una pareja de rusos un día y después tres días más de un abogado ruso. Todo marchaba de maravillas, llegué a creer que se avecinaban “cambios”, parecía que al menos en este punto se haría justicia y me dejarían en paz. ¡Qué bobería la mía!
 Día 12 de enero 2013, el abogado ruso que se había marchado a provincias; a su regreso a la Habana para regresar a su país, debía hacer una estadía de una noche por lo que regresó a mi casa, sólo por ese corto período. No tenía por qué haber complicaciones, al menos así debía ser.
 Pero…ya estaban al acecho, ya estaba Durán, la rata sicaria, mi represor más recalcitrante de turno, en estos tiempos, coordinador del CDR, (Comité de Defensa de la Revolución) connotado oportunista, abusador que se vale de su miserable poder, miembro honorable del DTI (Departamento Técnico de Investigación) y la Delegada (Poder Popular) a la cual no conocía y por la que no voté, tan mediocre como sus antecesores; en sus marcas, listos para el acoso premeditado. Lamentablemente encontraron lo que buscaban, un resquicio.
 El señor ruso, abogado, esta vez había rentado un jeep grande, de esos modernos y por supuesto necesitaba ponerlo a buen resguardo de los pillos u otro mal  como se lo exigía su contrato. Ya que  mi espacio particular para estos fines “no estaba disponible”, le pedí por favor al subdirector del Teatro Raquel Revuelta que colinda con mi casa, que me permitieran parquear por un pequeño rato, mientras mi pobre y agotado cliente que venía de un largo viaje manejando, bajaba sus pertenecías tomaba un baño y se trasladaba con jeep y todo, cuando bajara a comer, a un parqueo oficial muy cerca que  estaba acordado con antelación.
Debido a que  mi petición no era para nada extraordinaria y este parqueo está al aire libre, sin cerca privativa ni contención alguna, vacío en ese instante por demás y sin otro impedimento, el subdirector accedió amablemente pues esto no le causaba daño ni perjuicio a nadie y como persona educada que era, manifestó que era un placer para él servir sin discriminación de ningún tipo, siempre, por supuesto, respetando lo establecido por las ley o las reglas que le competían. Dicho y hecho.
Lo que ocurrió entonces fue impensable e intentaré narrarlo aunque me parece casi imposible, pues es casi inenarrable.
Mientras yo lo ayudaba a bajar sus cosas, la rata sicaria, Durán, “siempre con la guardia en alto”se abalanzó hacia el ruso con gritos y amenazas, manoteándole y diciéndole con su voz ronca casi ininteligible
-“Ahí (tú) no puedes  parquear y punto!.. o te llamo una grúa”. El ruso lo miraba estupefacto, no entendía nada, pues además del idioma y la ronquera habitual del sicario, había visto cuando yo pedía permiso al funcionario autorizado para ello y se me autorizó.
Como yo sí sabía lo que había en el fondo de todo, lo que se  barruntaba o sea la maldita política manipulada de siempre por destrás,  oculta, estaba indignada, pero tragando en seco y haciendo acopio de más allá de mi paciencia para no confundir  a mi cliente encima de lo que ya se encontraba, traté de hacerle ver al Durán desde la punta de mi hígado enfermo de asco, que él no tenía autoridad en el Teatro, que…que.. Fue peor, al minuto ya estaba una patrulla (carro policial) más eficiente que nunca, dispuesto a “cargar con los “presuntos delincuentes”
Lo gracioso de esta farsa justiciera,de este circo polítiquero,  era que el policía de la patrulla, parecía no entender nada tampoco y el pobre, casi se equivoca y nos da la razón pero “alguien”, por la planta lo hizo “aconsejarse”. Unos metros más allá el subdirector del Teatro, que se sentía entre dos fuegos, discutía con indignación reprimida con la rata Durán y con la Delegada, la cual “trabajaba” rastreramente sin oír todas las partes ni presentarse educadamente,  acosando al subdirector para que botaran al ruso y su jeep de allí “inmediatamente” de acuerdo a no sé qué ley  inventada oportunamente.
Casi por sorpresa, otra patrulla, con cuatro policías más en su interior, se sumó a la captura, parecía una redada a la mafia rusa y sus cómplices,.
Yo me sentía a punto de una alferecía ante tamaña manipulación y atropello de la verdad y  la justicia y violación de los derechos humanos más elementales. Justo en ese momento, se me ocurre mirar y…y… ¿el ruso?
Dejé a todo el mundo con la palabra en la boca y subí las escaleras de mi casa aturdida con la intención de saber qué ocurría, si el ruso estaba, si se sentía mal, si había decidido marcharse, me sentía preocupada y triste a la vez.
 No, ahí estaba él, sonriente,  magnífico, con absoluto control de la situación, saliendo del baño que ya se había dado en esos minutos de escape de la redada y como me viera la cara que yo traía, en un acto hermoso y solidario se me acercó y dándome una palmadita en el brazo me dijo cariñosamente bajito, como el que empatiza con toda una verdad por experiencia en carne propia:
  – “Ana, no está así, eso le hace daño, no se preocupa, yo volverá a su casa con mi familia. Usted y su casa me gustan mucha, recuerde que yo soy ruso y abogada yo conozca bien esta film.”
Fue como un bálsamo, nos miramos profundamente, conspirativamente, sin palabras, no eran necesarias, ambos estábamos marcados con el  mismo hierro para siempre; eso nos convertía en parte de un mismo dolor que nos unía como hermanos universales. Simplemente en silencio bajamos  relajados a sacar el jeep del susodicho parqueo para llevarlo hacia  el otro sitio ya pactado; ahí estaban las dos patrullas y como  8 policías y toda la tropa de apoyo y acólitos, yo temía lo peor, pues todos nos miraban expectantes, al acecho y la rata Durán, realizada pero tensa, esperando el menor error.
Nadie sabía que iba a pasar, cuando en ese momento, sin mirarlos, ignorándolos soberanamente, con toda la calma y el relajamiento de quien sabe que no ha cometido delito alguno y conoce muy bien la ley Internacional y sus derechos, por lo que se siente seguro, protegido , y no es una mujer de la tercera edad, sola, de la que se puede abusar impunemente, sino un hombre joven, apuesto y valiente y sobre todo “extranjero en Cuba”, se montó en su jeepón elegantemente, arrancó el motor, (nadie respiraba) y como inevitablemente tenía que pasar muy cerca de “ellos”, levantando la mano derecha cerrando el puño, haciendo un gesto de victoria, aparentemente ingenuo y sonriente,  mirándolos enigmáticamente de frente y sonando todo su acento ruso al arrastrar las erres a su manera,  les espetó:
 -“No imporrrrta camarrradas, yo parquea hasta en la Morrro, ¡Vencerrremos!” y un policía presente que no entendió nada y mucho menos la ironía, también levantó el brazo movió la mano como un robot alegre que era abducido y sonrió estúpidamente.
 Supe días después, que el subdirector del Teatro se quejó y hubo que darle disculpas, y a mi…ni el sol.
Hace muchos días ya y no he vuelto a tener otro cliente y me dijo una arrendadora, con gran secretismo, que “alguien” les había dicho que yo era de “eso” de los Derechos Humanos.
-¡Imagínate mi amiga, si te mandamos clientes…ya tú sabes!!!
No dije nada, casi me le sonreí pensando,  sentía que  alguien además de mí en el mundo, me comprendía, eso me protegía.
 No importa, yo también “parquea hasta en la Morrrrro… y algún día ¡Venceremos!, (los que hoy sufrimos).
 
 

analuisa.rubio@yahoo.com
1ro. de febrero de 2013

UN TÉ CON LAURA (reedición de un homenaje eterno)

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Mi mejor maestro de escuela: Julio Lot

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Tenía, cuando recién me gradué de actriz, allá por los años 70s, un Director de programas radiales y ex profesor de actuación de la Escuela que fue parte de los que  nos formaron en la profesión como actores, y al que todo el grupo de noveles o la mayoría, adorábamos.

Se llamaba Julio Lot y era gay, pero con “discreción” de acuerdo a la época que se vivía, y el país en que  nacimos, donde el homosexualismo era casi un delito por el que se podía perder todo; prestigio, trabajo, familia amigos, bienes materiales, sumado al sufrimiento de un despiadado bulling, e incluso, hasta la pérdida de la vida en casos extremos.

Imagino que muchos cubanos todavía recuerden algo de aquella cacería de brujas homofóbica, sobre todo si se vivía en el infierno comunista que nos tocó como Karma, donde el extremismo, (Orientación sexual aparte), era la característica intrínseca de esa sociedad totalitaria, expresada histéricamente y con la  más indigna maldad por sus acérrimos oportunistas, y que dejó ese triste y deshonroso recuerdo de sitios como la UMAP en Cuba.

Julito, que así le decíamos, era sin embargo, nuestro profesor y Director de programas de Radio estrella. Era un profesional absolutamente genial, no solo en su labor desde el punto de vista técnico como Director artístico, sino además por su enorme derroche de talento creativo en su especialidad, para colmo de la envidia de sus detractores homofóbicos y como  si no fuera suficiente, con la posesión estridente de una cultura que en el mejor sentido, era apabullante a pesar de la humildad conque él trataba de disimular el gran hombre que fue y que por justicia merecida, finalmente logró ser reconocido años después, para total escarmiento de los “machos comunistas” y en contra de todas las barreras de prejuicios del PCC (Partido Comunista) que lo acusaba a sus espaldas de “Diversionismo ideológico” por ser “pato”, pero que tuvieron que otorgarle la medalla a  “Trabajador mas destacado del año”

A Julito le resbalaba este tardío reconocimiento, pero lo disfrutaba como su trofeo de  venganza personal de los mediocres que no lo querían, algo que yo percibía en su rostro casi inexpresivo cuando se lo proponía a través de una mal disimulada sonrisa socarrona por debajo de su aparente sobriedad. No eran tiempos de juegos.

Julito era mi “Pepe Grillo”, uno de esos contados mejores amigos  a que se puede aspirar en nuestro paso terrenal y el ser humano que aún hoy escribiendo este post,  me duele el escondite del corazón donde guardamos las almas que nos han acompañado en el viaje hacia la luz universal. Eran tiempos de gente entera.

Julito era espectacular e irrepetible. Siempre se hallaba  rodeado de un grupo de nosotros, los actores jóvenes de aquella época, escuchando la inagotable fuente de cuentos, anécdotas e historias, con los cuales casi nos babeábamos escuchándolo, era nuestro mago de Oz, pues para rematar tanta bendición, poseía un carisma de orador tan original que sencillamente nos abducía.

Como no existe la perfección humana, para algunos, Julito siempre estuvo rodeado de un halo de duda hasta cierto punto graciosa en lo referente a la veracidad de sus interminables anécdotas

Nunca se pudo adivinar a ciencia cierta, hasta qué punto, cuál de esas anécdotas o sus personajes eran totalmente reales, o producto de su  gran talento imaginativo como característica inherente a su creatividad.

¿Inventada para seducirnos con su despliegue histriónico?

¿Se estaría burlando un poco de nosotros a la vez de divertirnos? –Comentaban otros.

Yo, que nunca he dejado de recordarlo y utilizar un poco de la sabiduría que logré aprehender de él, estoy convencida de que fue un ser humano tocado por la magia divina, un elegido para recibir sus dones del cielo y  que él sólo los utilizó para dejarnos con cada una de sus historias lo máximo que puede dejar un maestro a sus alumnos, un legado invaluable e implícito en cada palabra o cada performance de los que se valió:

Valores, Cultura y Amor. De eso se trataba.

No podría recordar todas y cada una de sus historias, anécdotas, que logré absorber de su compañía y más allá, percibir y hasta intuir de sus enseñanzas.

Se agolpan en mi mente muchas de ellas, algunas siempre me harán llorar, otras reír, pero ninguna es banal o irrelevante todas para mí, son parte de esos tesoros que llevo en ese baúl  inmaterial para seguir creciendo.

Hay una pequeñita pero que adoro y ha sido muy útil para otros a los que a mi vez se la he trasmitido.

Un día fuimos invitados un grupo de alumnos al pequeño pero encantador apartamento de Julito. Para nosotros tan jóvenes e inmaduros aún, era un gran acontecimiento, ya que creo que todos sabíamos que no era muy usual que Julito compartiera su espacio privado a no ser con  los muy pocos privilegiados, que él ya hacía mucho, había seleccionado como parte de sus amigos personales y esos no éramos precisamente nosotros, al menos no todavía.

Yo en lo particular, me consideraba de sus recién escogidos más cercanos pero jamás soñar acercarme a sus dos verdaderos y grandes amores: la gran escritora cubana Dora Alonso con su amado Fausto, su esposo. Julito tenía una amistad muy bella con ella, la admiraba y quería a un grado de diosa viviente.

Capítulo aparte, merece su amor platónico diría yo, su ángel y demonio, el ser que adoraba hasta un extremo, que nunca he logrado ver  una amistad  tan inconmensurable como esa; Antonia Valdés, la gran actriz cubana de todos los medios  desde sus inicios, aunque lamentablemente para nosotros, conocida ya en sus años altos, sin que eso significara la más mínima perdida de su talento único e inimitable y a la cual, a pesar de no tener para nosotros ese carisma especial de Julito, en el plano personal digo, por tener una personalidad más reservada y dramática, también aprendí a querer mucho, seguramente influida por el propio amor que Julito le profesaba.

Esa tarde en casa de Julito, luego de que él desplegara, todo ese carisma hipnótico conque nos deleitaba, en su zona de confort, su hogar amado, luego de una pausa en nuestro encuentro, decidió honrarnos con un café que él definía como una de sus especialidades culinarias.

En efecto, su café fue delicioso, pero para mí, que siempre escudriñaba  todo su actuar, creyendo tal vez inocentemente en esos días que algo de tanto talento y conocimiento se me traspasaría por ósmosis, (Ja Ja, la juventud)  no pasó inadvertido para mí, un hecho muy particular en su interacción con su adorada Antonia, que desde mi cultura tan pequeñita aún, no correspondía con lo que yo entendía por normal o lógica.

Llegó el momento de despedirse y muy sutilmente, creía yo, traté de ser de las últimas pues necesitaba hacerle la gran pregunta del año, para mi sana curiosidad. Siempre he estado ávida de aprender cada detalle que la vida quiere mostrarme para mi crecimiento, lo que me ha llevado a veces a ciertas situaciones no siempre agradables, pero las cuales nunca he permitido que hagan morir ese niño interior que todos llevamos y que ninguno debía perder. Por ello nunca he dejado de preguntar ¿por qué? a pesar de los riesgos que puede implicar esa “simple” pregunta.

Ya casi en la puerta para irme y creyendo  que era fácil la respuesta que yo esperaba, y para no ir más allá de la medida de lo pertinente, aunque con cierta timidez, le comenté como quien deja caer.

— Julito, ¿por qué cuando usted nos sirvió el café, a nuestro grupo en general, en unas tacitas muy lindas, cuando le tocaba la de Antonia, usted se paró de su comodidad y buscó encarecidamente  una tacita diferente, especialmente lujosa, con ribetes de oro y todo?  ¿Por qué precisamente con la persona con la que usted tiene la mayor intimidad y confianza, consideró necesario tomarse tanto trabajo? Perdone si pregunto algo que no debo.

Casi esperaba un ligero regaño de su parte por entrometida, sin embargo, como todo hombre realmente sabio, esta fue su respuesta.

–Ay Anita, eso es lo que más admiro de ti,  ¡eres tan auténtica! Es normal en una futura actriz ser así, observadora, algo esencial para ser buena en tu carrera. Esa característica hace la diferencia en muchas ocasiones.

Escucha bien, cuando ames verdaderamente a alguien nunca olvides los detalles. Con la persona que más ames, amigo, pareja o aquello vivo que sea para ti especial, es con quien más debes esmerarte, es a quien más deberás cuidar, atender, mimar y sobre todo respetar.

El respeto requiere todo ese esfuerzo. Cuando tratas así a quien amas y lo disfrutas sin esperar a cambio alguna recompensa, es porque conoces el verdadero valor del amor y verás que sólo así se logra ser amado de la misma manera, y eso es muy reconfortante, le da mucho placer y alegría a uno mismo.

El amor es un bumerang, que si pones atención no sólo en darlo, sino en cómo enviarlo, es un bumerang que siempre regresará a ti con la misma cantidad de vibraciones o decibeles conque se entrega.

analuisa.rubio@yahoo.com

1 de septiembre de 2015

 

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