Aramusa28

Sobre Arte y algunas de sus manifestaciones

PASCUA MILAGROSA

Me sentía mal, me dolía cada machucón por antiguo que fuera, cada hueso impertinente, pero sobre todo me dolía el espíritu. Tanto daño resistido, tanta injusticia acumulada a veces pesan mucho, como grillete de odio tóxico que se cuelga del corazón aunque se continúe liberando el mismo canto de nota propia.

Tantos que ya se fueron, presentes, otros que se quedaron, ausentes. Con qué ganas te daría un abrazo grande viejo mío, cómo me gustaría tener ahora mismo una conversada pegadita a ti, trivial o no, con los perdones que nos enseñan las costuras, aunque tu lenguaje no sea audible para otros, para mí sí, porque te oigo en la mirada de las almas. Lo esencial es saber que aún tengo hogar donde terminar un mal día, sin ese seto enorme entre tú y yo del mar encrespado lejos que no me deja tocarte.Espérame, no te vayas sin mí.

Aquí los días con goteras clandestinas, se amontonan todos iguales de peligrosos para algunos, pero al menos hoy, estoy a salvo, eso creo.

Desando cada losa de mi casa, buscando cada mancha oculta a mis instintos, con esa costumbre que se me ha hecho entre los miedos, de pasar revista a retazosde los míos, para comprobar que la maldad no ha abierto mi puerta y se ha llevado a uno consigo.

Ahí está Mimilico, mi gato músico, supuestamente dormitando o soñando entre las cadencias de mi música preferida que flota desde mi emisora favorita, Radio Enciclopedia. Siempre que se extravía, ahí anda concentrado en una melodía que pretende componer.

Se asoma Ojitos, el gatico de la suerte con un ojo verde y otro azul, que por estos días anda enamorado de la luna, interesado en descubrir sus hechizos y por momentos cae en raros trances de melancolía porque no la puede alcanzar. Me mira profundamente y se tiende lánguido buscando ñoñerías.

Los sigue Gremlin, mi marido-perro, mi hijo- niño, mi amigo discreto, tan ancianito, que no me pierde de vista con lo que le queda de ella, siempre a mi lado, controlando mis suspiros porque ninguno puede ser mayor que los que le tocan a él. Habitualmente los mininos se alertan disciplinados al verlo aparecer (él es el jefe) o se mudan discretos sin ánimo de molestar ni de controversias pírricas.

Hoy no, hoy es día de Pascuas y su mami se nota extrañamente callada y seria como si le preocuparan las estrellas que se caen y los agujeros negros que no puede tapar. Justo entonces, sin apenas darnos cuenta, se hace una ligera brisa y cambia casi imperceptiblemente el tono de la luz en un reverberar espectral… y ocurre el milagro.

Todos se acercan suavemente; sin tensiones entre ellos, se aglutinan junto a mi cuerpo, en silencio. Se siente una calma grandiosa, una alegría infinita, nada falta,es la felicidad, así, simple, sin aspavientos vanidosos ni rumores; es la Presencia de Dios que vino a acompañarnos más de cerca, para“por un breve tiempo”, compartir con nosotros la Navidad. Estamos agradecidos y llenos de la paz de lo sencillo.

analuisa.rubio@yahoo.com

25 de diciembre de 2013

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