Aramusa28

Terracota fundido en azul

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En una ciudad terracota, hoy ya se hunden mis pasos buscando la tierra firme.
Hay una torre torcida que me espera cada tarde para recogerme esa lágrima   que se me quiere rodar.
En una ciudad terracota se confunden mis colores, el rojo es un ocre pálido, mi verde, hoja seca dormida.

Soñaba la otra mañana, que cuando me iba, venía, en una porfia montada que ni la distancia termina.
Mi familia de los jazmines hoy se marchitan austeros; ya no les riega mi mano ni les llovizna mi amor.
En una ciudad terracota siento miedo de olvidar, la paloma que llevo dentro y los botes de mi mar.
En una ciudad terracota, hoy defiendo mi tesoro que un día quiso robarme, un tirano en el poder:
Mi banderita cubana y mi mar que guarda en silencio los cuerpos desesperados de los que una vez se fueron dejando el alma tras sí en una llama perenne, muy pronto consumirán la raíz ennegrecida, del dolor de mi país.

Será cuando el terracota se alumbre con el azul y se unan las orillas que nadie debió separar.

analuisa.rubio@yahoo.com

19 de octubre de 2014

La decisión de Ana

LA DECISIÓN DE ANA collage

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NADA

Amigos:

De nuevo agredida dentro de mi vivienda el pasado 11/7/14 . Algo que ya yo esperaba y la policía estaba advertida con 7 denuncias nuevas. Certificado de lesiones “leves” cuando el policía se tomó la libertad de manipular al médico asistente diciendo que yo era una “Dama de blanco”, nada que yo dijera en contra,  iba a ser tomado en cuenta.

Yo fui detenida por la policía de Zapata y C mientras los agresores se mantuvieron en libertad.

Un Teniente coronel de Atención a la ciudadanía del MININT a donde me dirigí luego de redactar la denuncia y de esperar por más de seis horas y cuando por enésima vez yo acudía esa tarde pidiendo protección por esto último, me manifestó

- Ya usted ha venido demasiadas veces aquí.

- No es mi culpa si no hacen Justicia (Pensé) . Y agregué – Entonces que he estado  haciendo durante tanto tiempo (años) aquí?

NADA – respondió marchándose.

Lejos de lo que él pensaba quizá, sentí un alivio tremendo, pues luego de más de 10 años de tocar tantas puertas sin respuesta, al fin, alguien respondía, alguien me decía la verdad de frente.

NADA, no harían nada.

 

analuisa.rubio@yahoo.com

Una rosa entre rejas

rosa
Sórdido, era la palabra que más se acercaba aunque incompleta, para caracterizar el ambiente en que me encontraba. Aquella sonrisa estúpida del carcelero en su regodeo enfermizo ante lo que le rodeaba, era como un cuchillo afilado que hería, que cortaba en pedazos todo intento de dignidad humana.
Estaba de nuevo allí por tercera vez en aproximadamente dos meses, sentada en un simulacro de banco de cemento frio donde casi no se cabía en su estrechez, como quien está en “capilla ardiente” en un proceso indefinido, intencionalmente eterno, para crearte toda confusión y hacerte incapaz de adivinar si vas entrando al infierno o saliendo de un vía crucis.
Me encontraba al borde de un desmayo luego de advertir a las autoridades policiales, con aquella amenaza patética mía, casi como la de la rosa del “Pequeño príncipe”. “Me declaraba en huelga de hambre hasta que hubiera alguna solución (qué ilusa) al acoso “planificado” del que era víctima por un tiempo ya irreconocible para mí. Sentí que no tenía otra arma que esgrimir ni defensores con que contar, al menos visibles, en ese túnel sin ventanas donde se pierden los excluidos de la justicia y la Verdad.
Mi ropa ya sucia y maloliente luego de casi 72 horas de arrastrarme por pisos oficiales en esta última cruzada tratando de descansar instantes y lograr un alivio para mi columna y mi pierna maltrechas en la noche, sin importarme a esta altura ya ningún argumento de higiene; comenzaba a ser parte de ese hedor que envolvía ese antro del infortunio.
Todo apestaba a mi alrededor junto con aquellas pobres almas de dos ¿dementes? que habían sido “capturados” en alguna de esas calles de la Habana donde deambulan enmarañados entre los olvidados de la compasión, como sombras ignoradas por un Gobierno que alguna vez les prometió que “nadie sería desprotegido” y que tendrían “una vejez asegurada”, algo que en su senilidad abandonada, ya ni ellos mismos recordaban.
Su hedor provenía de sus harapos encharcados en sus propias heces y orinas sin un baño salvador regalado por alguna mano piadosa conmovida ante tanto desamparo.
Debajo de los mugrientos trapos que intentaban cubrir tanta orfandad se adivinaban sus afilados esqueletos queriendo romper sus carnes desvalidas.
Resultaba desgarrador ver sus expresiones de angustia cuando en ambos casos, el guardia de la perenne sonrisa cínica, pateaba el único tesoro que poseían; sus preciadas bolsas nauseabundas, para apartarlas de ellos y no tener que tocar tanta inmundicia, sin que uno pudiera definir si era miedo de estos “guardianes de la indisciplina social” a contaminarse de alguna enfermedad o el asco que les provocaba mirarse en el espejo de la desidia que los involucraba sin remedio.
Era un espectáculo sobrecogedor, sobre todo, ver cómo el ser humano aún en la más total “impertenencia” de la propiedad más esencial para sobrevivir, se aferraba a esas bolsas roñosas y raídas, recogidas de quién sabe cuál basurero y que traían arrastrando con ellos, quizá, para en un atisbo de razón de sus pringosas conciencias, demostrar cierta dignidad de propietario responsable que tiene algo todavía por qué velar que lo empuñe a su vida miserable.
Se abrió la boca de aquel calabozo obscuro y fueron “abducidos” estos infelices a un ultramundo del que muchas veces no se regresa.
Pocos minutos después, trajeron a unos jóvenes, 4 adolescentes, que eran casi una oda a la inocencia. Sus ropas adecuadas, limpios, con un lenguaje correcto y con la modernidad de sus celulares galleteando a los obsoletos policías, que los trataban con una ira desfachatada aunque contenida.
Esta “carne fresca” tan solicitada en esos lares, en su impotencia, sólo atinaba a tartamudear sus nombres y a emitir una leve queja ¿Qué hicimos? No hemos cometido ningún delito íbamos a…, a nadie le importaba
Sus caras pálidas, sus ojos asustados de primerizos desvirgados sin consentimiento por el odio y la envidia de una Dictadura ante lo que renace diferente y que los reta aún sin proponérselo, con su mirada acusadora.
Los guardias prepotentes y satisfechos con su “pesca” eran la estampa viva de la desvergüenza de los criminales que se sienten impunes ante toda ley.
A sus jóvenes víctimas no les salían las palabras ante el terror tan conocido y por el que habían sido advertidos desde que comenzaron a balbucear sus primeras palabras con sus torpes rebeliones y sus padres los impelían a callar “eso no se puede decir, te lo suplico hijo mío cállate, no hables, no digas, hazlo por mí, por favor, esto es comunismo”
Y aprendieron a engullir sus opiniones, sus incendiarios discursos internos, como parte de su plan de estudio.
Uno de ellos, parecía haber desaprobado esta lección y se quejaba y argüía y exigía. “Tengo derecho a hacer una llamada a mi casa, mi mamá estará preocupada, debo avisarle”, llámeme al Jefe Superior” El guardia ni levantaba la vista para mirarlo, ni responder sus justos reclamos, daban ganas de besar la dignidad de este muchacho. Rápidamente fue “abducido” también por aquel calabozo negro. Más tarde serían liberados quizá “por falta de pruebas”, como si hubieran sido simplemente, parte de una diversión de la maldad.
Fue esta vez, cuando en mi desmayo interior, a punto de caer al piso creyendo que moriría sin ayuda por mi terca decisión de mantener mi exigencia a pura hambre, que descubrí, casi pegado a la reja de entrada a ese hueco del calabozo, a alguien aferrado a esos barrotes desde su interior, con la evidente intención de lograr “robarse” a propio riesgo, un pedacito al menos, de la luz del área de los guardias muy cerca de él, que le permitiera poder terminar un dibujo que hacía con un bolígrafo común de una tinta azul que se extinguía, sobre un pedazo de papel quién sabe cómo obtenido allí.
Yo, en ese estado que te produce tanto “Atentado al derecho” sin esperanza miré escéptica y vacía…
Era una rosa, ¡una hermosa rosa azul! que parecía viva y recién brotada entre el abono del estiércol allí derramado.
Un rato después fui liberada, al parecer con una tregua indeterminada. Era de noche y debía caminar hasta mi casa pues ya no tenía dinero para taxi. Sin embargo, a pesar de mi agotamiento y debilidad, y de llevar una mochila pesada a cuestas, no me sentía triste, no sentía la carga acostumbrada en esos días. Caminé ligera y casi alegre, con la suerte de un
cuesta abajo que me cargaba, junto al sentimiento que me iba sosteniendo

Nada estará perdido mientras los que sufren, puedan vislumbrar una rosa donde sólo quedan espinas.

analuisa.rubio@yahoo.com
6/7/2014

ACTO DE REBELDÍA

Acto de Rebeldía

Rugía, iba descocado por toda la vía salpicando diminutas chispas en su contacto apasionado con el asfalto.
¿Velocidad? La que le daba su gana. ¿Audio? ¡Estridenteeeee!
Aquel ómnibus OM, # 5070, Ruta P-1 perteneciente, a la diezmada cuadrilla del transporte designado para “servir al pueblo trabajador” en la Habana, era un sin sentido afortunado.
Su “dueño”, con un marcado “sentido de pertenencia” lo evidenciaba “a todas luces”, adornándolo tanto por fuera como por dentro de una enorme cantidad de bombillos de colores, lamparitas comiquitas, espejos retrovisores con toda la gama de lumínicos, necesarios e innecesarios, panorámicos y no, acompañados de toda la colección de muñecos de Disneylandia o Elpidios Valdés cubanos, y todo ¡de Shopping, pa´que se sepa! ¡Que su carro, sí que era el mejor! Vaya, todo lo más Kitsch posible.
Y como colofón, su equipo de audio, tan estelar, que se oía, fuerte y claro, para que no hubiera dudas de su “power” adquisitivo, gran parte acumulado de los “pesitos del pueblo” que echa pa´ su costal y que “ayudan” a que los inspectores “no vean”.
Parecía una carroza de “Abre, que ahí viene el Cocoyé”
“Y al que le moleste que se baje, en definitiva, yo paro si me da la gana, cuando me da la gana y donde me da la gana” y tú ¿qué vas hacer, (insecto)? ¿Quejarte? Ja!!! ¿Y pa´qué está “el melón” (Money)?
Así iba conduciendo aquel joven chofer, fumando, con “su amiguita” también tan estridente y de shopping como “su carro”, con su queratina cara y fresca y su mini short, sentada casi arriba de él, en franca burla de toda prohibición, mascando chicle y mirándote retadoramente, a ver si te atrevías a decirle algo, pa´que vieras el “Homenaje” que te iba a cantar.
¿Era este “El hombre del siglo XXI” que tanto esperamos, por el que tantos sacrificios nos pedían, tanta austeridad, tanto tiempo perdido, tanto dolor?
Sí, este es el engendro sin valores ni piedad para sus congéneres, fruto de la desidia y la doble moral, típica del “Socialismo a lo cubano”
Nadie reaccionaba, nadie protestaba, nadie disentía, nadie se atrevía ya a OPINAR,
pues aquí, eso se ha convertido en un ejercicio demasiado peligroso y el miedo paraliza.
Sentía que la cabeza me iba a explotar con aquel reggaetón a un volumen tan alto del equipito de música del DUEÑO del ómnibus, o ¿acaso no somos “dueños de los medios de producción”?
Al menos eso nos dijeron hace 53 años. ! Qué maravilla que hubiera sido cierto!
Estuve varias veces tentada a bajarme, pero eran pasadas las 5 de la tarde, hora pico, y últimamente me dolía mucho mi pierna “lastimada” y si me bajaba tendría que esperar quién sabe cuánto en una parada, para al final, lo más probable, dar con otro chofer parecido. Tampoco podía darme el lujo de un taxi, así que me llamé “a capítulo” y traté de abstraerme.
Lo logré observando detenidamente, tratando de no ser notada, a los que sufrían conmigo. Ya sabía yo, por qué la mayoría de las veces, evitaba concentrarme en este ejercicio; era frustrante ver aquellas expresiones de agotamiento y tristeza, de desolación; ni uno sonreía. ¿De qué?
Eran rostros casi inertes, como sin expresión, indiferentes, abúlicos, obstinados, AJENOS. Si surgía alguna reacción inesperada, era para manifestar algún tipo de agresividad hacia algún compañero de viaje que lo pisó o empujó “sin querer” cuando se está intentando ir hacia atrás, lo que te produce la sensación, de ser un pez al que están desovando a la fuerza.
Pero sobre todo, estaban esos, LOS PENSANTES, los que lucían una mirada como ausente, de quien se ha ido a un tiempo, mejor o peor, pero inevitablemente presente cada día; un tiempo que quisieras que no fuera verdad, donde de cada minuto de esos, no te explicas cómo no viste las sombras detrás de los cristalitos de colores, cada minuto de aquellos en que no comprendes, por qué no levantaste tu voz y otorgaste, autorizando con tu silencio a que esterilizaran tu inocencia, cada minuto de arrepentimiento en que no te perdonas no haber tirado de la palanca para desviarte hacia otra vía o detener el tren que se tragaba tu vida, y aún peor, aquel minuto que no recuerdas, dónde te perdiste.

¡No! – casi grité, y reaccionando súbitamente, me negué rotundamente a ser una zombi más aunque pagara el precio que hubiera que pagar. Me desperecé, me levanté y bajé con esfuerzo, pero con premura de aquel monstruo rodante, tomé una gran bocanada de aire salvadora, y haciendo uso de mi libre albedrío, decidí caminar, para sentirme viva aunque me doliera cada hueso, como un acto de franca rebeldía, ante el que ELLOS, que no pueden encarcelar las ideas si quisieran, no tienen autoridad.

Unos desobedecen, otros cuelgan sus brazos y otros luchamos contra viento y marea pero todos definitivammente expresamos un gran acto de rebeldía de un pueblo que no resiste más.

 

analuisa.rubio@yahoo.com

23/06/2014

Petrona sin sazón

Cebollas 20 cup
Petrona no se explica por qué hace un tiempo, que ya va siendo largo, la vida se le ha vuelto tan desabrida. Ella se lo achacaba a los años que ya le pesan tanto en las costillas, pero hoy se acaba de percatar que es mucho más serio que eso.
No es sólo un problema subjetivo por la depresión que padece casi crónica como muchas personas en Cuba, ante la profunda desesperanza que se siente en una sociedad que ella creyó hace 55 años, como la mayoría de los cubanos de entonces, que tendría “una vejez asegurada” porque sería una sociedad justa y equitativa aunque llevara ese nombre “Socialista” del que muchos desconfiaban o temían como al diablo, por relacionarse con ese país tan lejano que no conocía bien, pero del que se hablaba como algo muy malo para los pueblos; la Rusia comunista.
No, Petrona no es politóloga, Petrona no entiende bien de esas cosas, ella lo que sabe es que cada día que pasa, la comida que engulle, pues a eso no se le puede llamar comer y menos degustar, le sabe peor o mejor dicho, no le sabe.
Ha ido hasta al médico para ver si tiene algún problema grave, pero los médicos lo que hacen es mirarla enigmáticamente y decirle que ella no tiene ningún padecimiento. No puede seguir en eso, porque ella no tiene dinero para “regalitos” a algunos galenos que ella conoce de “la pata que cojean” para que se interesen más en su caso.
Así que “visto el caso y comprobado el hecho” ella decidió investigar su situación por cuenta propia, hasta que de pronto y no entiende cuál era su bobería antes (puede ser la falta de proteína) se dio cuenta de que cada día su comida llevaba menos sazón.
Primero, suspendió el ajo que tanto bien le hacía a sus huesos viejos, pero no podía aguantar ante el precio exagerado de una cabecita raquítica que como ella la ahorraba al extremo y ya la compraba casi seca, no podía ni aprovechar todos sus dientes ya “cariados” de antemano.
Más tarde se autoconvenció de que los pimientos o ajíes, al final le cambiaban el sabor original a varios alimentos y en definitiva no eran definitorios para la mayoría de las recetas.
Después se bloqueó su mente en interrogantes sin respuesta frente al precio cada vez más inalcanzable para su mísera pensión, del comino (¡tan rico!) y el orégano que en definitiva no es tan importante o el puré de tomate o cualquier salsa de este tipo porque ha oído incluso que “dan cáncer” por su alto contenido en químicos.
Hasta ahí Petrona podía autocranquearse de prescindir más de lo necesario de este u otro aditivo para darle mejor sabor a sus alimentos, los que irónicamente, hace muchos años por su creatividad y exquisitez en su utilización, le permitieron ganar un sonado concurso culinario que le reportó una buena ganancia para la época… ¡pero eso fue hace tantos años!, en la otra dictadura antes que esta, bueno imagínense, unos añitos antes de la Revolución “a favor de los desposeídos” en Cuba.
Pero todo tiene su límite y Petrona no se transa con algo para ella insustituible, la CEBOLLA.
¡No, no, y no!, con eso Petrona no entiende, una comida sin cebolla para su gusto personal y al de la tradición de la comida cubana, ¡es un insulto! Petrona adora la cebolla. Es el único lujo por el que ella ha arañado la tierra, para poder comprarse aunque sea unas poquitas que divide lo más posible para que le duren.
Pero ahora ya fue ¡el colmo de los colmos!, el tope máximo que Petrona no puede alcanzar aunque se desgarre su corazón ¡$ 25.00 MN una libra (medio Kg) podrida de esta verdura bulbosamente ansiada!
Si de su magra pensión de 240.00 MN (moneda nacional) al mes, ella debe pagar el millón de necesidades imprescindibles que requiere un ser humano para sobrevivir con un mínimo de dignidad, ¿cómo ahora podrá pagar $25 pesos (MN) por una libra (medio Kg) de ese descaro de cebolla?
Lo que más la indigna no es este abuso de cubanos que un día fueron “parecidos” a ella, lo que más le indigna es que le hayan dicho tantas veces y que ella se lo creyera que “nadie sería desprotegido”.
¿Hasta cuándo y hasta dónde deberán soportar tanta indolencia, tanta desidia, los que creyeron aquello “de los humildes por los humildes y para los humildes”? Es un deber, una obligación de cualquier gobierno, ocuparse del dolor de su pueblo, más aún si su marketing es “su protección de los desprotegidos” expresado en un Socialismo Virtual (aparente pero no real)
Esta situación se entiende en otro sistema de gobierno, pero ¿en un país Socialista? O para qué tantos años de sacrificio y tanta Revolución para proteger a los humildes de la tierra, ¿qué fue lo que se cambió…para mejor?
Ella oyó de un libro famoso hace un tiempito, después de… que hablaba de cómo un alto mandatario en Cuba preparaba una receta culinaria, para lo que le traían los ingredientes de otro país ¡hasta en avión!
Petrona no pide tanto, ella no es ambiciosa, ella no pide siquiera cumplir su obsesión de unos anillitos rebozados de cebolla como los que le hacía su abuela en su pobre casa en el campo cuando era chiquita.
Petrona se conforma ahora, conque algún día se fabrique algún condimento universal asequible a los pobres en este país, para añadirle una pizca a la vida desabrida, sin color y sin amor que padecen los ya demasiados desamparados cubanos.

analuisa.rubio@yahoo.com
16/6/2014

El precio del silencio de una sombra

Estaba cerrando la reja de entrada a mi casa, luego de rescatar mi candado hurtado y dañado, cuando vi acercarse por la acera mirándome con su sonrisa indefinida aquella sombra de hombre, del que no conocía siquiera su nombre en 5 años de verlo pasar callado, mirándome con esa sonrisa informe, casi mueca y el cual siempre había sido un enigma para mí.Debo hacer inevitablemente una  breve introducción de los hechos acaecidos en las últimas horas, para que se pueda comprender la conversación entre “la Sombra” y yo.Durante esos tres últimos días yo había sido objeto de un acoso sin límites en mi vivienda, como ya es cíclicamente habitual por parte de esas turbas mezcladas entre supuestos “vecinos imparciales” que “defienden a la Revolución” y se sienten afectados por mi actitud de mercenaria asalariada del imperio yanqui, según palabras textuales la noche del 4/6/14, en su sonado discurso de presentación en medio de la calle frente a mi casa, del “oportunamente sin nombre” nuevo Presidente del  CDR ,Comité de Defensa de la Revolución, (el anterior no era lo suficientemente sicario para el gusto “oficial”), acompañado por sus  sus acólitos del PCC, (Partido comunista de Cuba,  FMC (Federación de Mujeres cubanas), y demás malas hierbas.

Lo que dio lugar como siempre que no existe Justicia real, a que yo terminara detenida en un calabozo horas después.

Dicho este breve resumen aclaratorio,  vuelvo al punto de mi conversación con “La Sombra” la que trataré de narrar lo más textualmente posible:

 

Sombra: – (en tono bajo y cómplice) ¡Usted es una héroe!

Yo: – ¿Por qué dice eso?

Sombra: –Porque hay que ser valiente para enfrentarse a “tanta gente” sin miedo, durante tanto tiempo y con esas palabras de razón que usted dice.

 Yo: –Usted se equivoca Sr., yo no soy héroe ni nada de eso, yo sí tengo miedo como cualquiera. Lo que pasa es que no veo otra opción para defender mis derechos y mi vida, en una dictadura como esta.

Sombra: Bueno… eso dicen, aquí

Yo: ¿Quién dice?

Sombra: –…Muchos…

 Yo: – ¿Y por qué no lo expresan?

Sombra: – Porque tienen miedo a buscarse problemas. Por eso mismo yo tengo setenta y pico de años y llevo 55 años en este lugar y nunca he tenido problemas con nadie, porque yo sí no creo ni en política, ni en religión, ni me importan los problemas de nadie.

Yo. –Bueno ese es su derecho como ser humano y hay que respetárselo, pero entonces a ver si entiendo, usted quiere decir que si  usted ve a alguien cerca de usted que lo están matando usted no dice nada, ni siquiera grita para salvarlo.

Sombra. – No, yo cierro los ojos y viro mi espalda. Yo duermo con mi cabeza tranquila en mi almohada

Yo: – (siento nauseas) ¿Pero usted vio la agresión que yo sufrí en esta cuadra en septiembre pasado?

Sombra: –Usted sabe lo que pasa, que yo me paso la vida yendo al interior (creo que dijo Mayarí, no estoy segura) y casi nunca estoy y cuando pasa algo me encierro para no enredarme en nada.

Yo: –Pero usted dijo al principio de la conversación que yo era muy valiente por lo que hacía y decía, cómo lo sabe si “nunca” está.

Sombra: –Bueno mire le voy a decir la verdad, cuando yo era muy joven en mi pueblo un policía me subió arriba de una tumba y me dijo que me fumara el último cigarro y que mi vida llegaba hasta que terminara de hacerlo. ¡Si no llega mi abuelo con el alcalde del pueblo a salvarme, no le estaría haciendo el cuento!

Yo: – ¿Eso significa que ese hecho le hizo perder todo principio y hasta su valor?

Sombra: –Bueno, no es tan así (dice riéndose) yo lo que no quiero son problemas.

Yo: –Perdone, pero creo no saber o recordar su nombre finalmente.

Sombra: –Yo me llamo Reinaldo Salinas Viñas (recalca), ¡apellidos ilustres! Y sigue caminando, orondo, con la cabeza tranquila que pondrá en la almohada.

Yo: –(Pienso para mis adentros) Sí, realmente un hombre ilustre en la galería del linaje de los cobardes que sostienen esta aberración de gobierno.

Un fantasma, una sombra, un sin alma ni espíritu, sin amor ni compasión con los seres humanos que lo rodean en su estrecho mundo.

Estos son los personajes de mi cuadra y de gran parte de las cuadras de este país.

Así logró envilecer a la mayoría del pueblo cubano, este sistema político. Me duele mi patria.

 

analuisa.rubio@yahoo.com

9/6/14

 

Petrona está obstinada

PETRONA ESTÁ OBSTINADA

Petrona es una anciana cubana, decente, pero de carácter fuerte. Petrona está obstinada…muy obstinada de tanto abuso. ¡Hmm, pero hoy esto se va a acabar! – se dice.
Se encamina con paso aparentemente sosegado llevando su libreta de racionamiento en la mano y una jabita de nylon para echar lo que haya pues en MN no te la dan con la compra, y que ha lavado varias veces, porque cuando “hay” le cuesta cada una 1 CUP (MN, moneda nacional, peso cubano) y con su mísera pensión tiene que ser austera.
Va hacia el mercado destartalado y sucio donde compra obligadamente lo que “le toca”, o sea, los escasos productos que le pertenecen comprar al mes y que “estiradamente” logra que le alcancen aproximadamente una semana y después ¡a inventar! con su hambre sin subsidio.
Hay una cola (fila) enorme, como siempre que llegan las exiguas 11 onzas de pollo o media libra ,más o menos, dependiendo de quien pese, que “le dan” dos veces al mes, (“el pollo de población” y “el pollo por pescado” al cual añora).
Marca su turno y espera. Hoy oye apenas el ruido, no la deprime hasta dolerle como habitualmente el ambiente surrealista y la desesperación humana, de un realismo a lo Buñuel. Está demasiado abstraída pensando en cómo hará para sobrevivir, hasta que suceda un milagro, con los 3 CUP, pesos cubanos, que es lo que le queda en su viejo monedero.
Trata de darse ánimo y ponerse positiva como le dice una amiga. ¡No j…! Hay que sentir esto en carne propia para no hablar tanta bobería. El hambre no tiene amigos y sí un gran enemigo, la desolación.
Le toca su turno, entrega su libreta, le anotan su ración,( ni siquiera media onza más como premio merecido por resistir esta humillación, mes tras mes por 55 años), no, al contrario, siempre existe el miedo de que sea menos, como ha ocurrido últimamente con más frecuencia, con la espada de Damocles encima, esperando que un día les anuncien, que “se acabó el querer” y con él, tantas “gratuidades innecesarias”, su libreta querida, su tablita de salvación, aunque no sin antes pasarte la manito como a perro fiel dándote el consuelo falaz…“Nadie será desprotegido”
Despierta de su letargo y regresa al momento preciso en que le entregan su producto ansiado. Es entonces que escucha una voz chillona e impersonal de la mujercita que despacha que le dice – “70 centavos”. Le entrega su único tesoro, sus tres pesos cubanos y espera anticipando en su interior lo que ocurrirá. La mujercita con uñas acrílicas de esa caras y ropa no asequible para la mayoría de los de a pie aun siendo un profesional, le devuelve 2 pesos cerrados y ya. Ella la mira y respirando hondo (no es la primera vez) le dice:
–Me faltan 30 centavos (La gente la mira, cuchichean)
–No tengo cambio- dice la mujercita.
Se planta. Hoy no se va a poner el uniforme de carnero, hoy no. Sabe que nadie la va a apoyar, que es inútil dar la queja a cualquier instancia superior, que es una mafia muy bien organizada, demasiada corrupción vertical y horizontal, además de que cuando quien sea la autoridad pertinente o corrupto de guardia sepa que la queja viene de una de esas mercenarias de los derechos humanos, posiblemente termine, saliendo bien, con una multa por alteración del orden. Pero no le importa.
–Me faltan 30 centavos! -Repite robóticamente
–Oye tú, te dije que no tengo cambio! Le grita descompuesta la mujercita.
–Me faltan 30 centavos!!! Y Petrona repite ahora empecinada sin parar, lo mismo una y otra vez, en un increchendo imparable.
La mujercita se da cuenta de que no le convienen los comentarios que comienza a escuchar y resoplando, tira en el mostrador, sin dárselos en la mano, rabiosa, los “puñeteros” 30 centavos. Petrona los recoge calladamente, totalmente controlada y con cuidado, coloca 1 CUP en el mismo mostrador diciéndole al tiempo a la mujercita que la mira sin comprender.
–Ahí tienes como propina por “tu buen servicio” porque en definitiva, tú eres más pobre que yo, pero mis derechos como ser humano, no me los viola nadie sin que yo proteste. ¿Entendiste?
Y ante el silencio general de un público en su mayoría acostumbrado a la violencia de la marginalidad, sorpresivamente y para la frustración de algunos, Petrona se va caminando despacio y oronda sin mirar a nadie con su cabeza levantada.
Un anciano que desde el principio observaba la escena temeroso y cuidando de no involucrarse, en voz alta y con un brío nuevo de esos que te infunden los actos de osadía honesta de otro, casi gritó:
–“¡Caballero! si todos los cubanos tuviéramos la valentía y la dignidad de esa señora para defender sus derechos, se acabaría el abuso en Cuba y “otro gallo” cantaría en el corral de este gobierno”.
analuisa.rubio@yahoo.com
17/05/2014

Cuba; Angel y Cuqui el hijo de Ana Ibis Alvarez al que supuestamente lesioné el 6 9 2013 conversando conm

Cuba. Este pequeño video muestra la reja de entrada a mi casa,donde espontáneamente se han parado tres niños de mi área en el Vedado, aunque se ven dos, mientras yo estaba dándole de comer a unos gaticos de la calle que yo protejo como puedo. Se ve primero uno mayor, de raza negra y otro más pequeño que habla de” sus huevitos” . Este último es el niño al que “supuestamente” yo maltraté el 6 de Septiembre de 2013 y por lo que su mama “ofendida” , Ana Ibis Alvarez,y 10 mas “desconocidos” (Brigadas de respuesta rapida del gobierno) me causaron “lesiones graves” segun dictamen de Medicina legal en la Habana, Cuba. y Denuncia # 50218 que nuncas se ha procesado entre otras 12 más,y otras 3 en estos díasde abril y mayo por hostigamiento continuado, segun todo indica, por mis opiniones políticas en contra del régimen cubano.
Yo llevaba por casualidad mi camarita para retratarr a los gaticos para un trabajo a favor de la Proteccion contra la crueldad animal que no se realiza en Cuba. La mano de Dios a favor de la Verdad?
Viendo como este niño ha venido “espontaneamente” a conversar conmigo y se ríe luego tan sólo de 8 meses sin que nadie lo esperara, ni siquiera sus “manipuladores”, ?alguien puede creer la farsa de que soy una abusadora o “asesina de niños”?
Ana Luisa Rubio

 

La gente tiene miedo…en Cuba

Miedo 2

La gente tiene miedo
Miedo
La gente
Tiene
De caminar al revés
De mirarse por dentro
Del corazón a la izquierda
De una semilla nueva
De una idea sin tierra
De una lengua silente
De hablar en inglés
Del lenguaje de ”señas”
A los golpes de espaldas
Gente
Miedo
Sin alas
De parir un engendro
De costuras por fuera
De una Plaza a chantaje
De un futuro en gerundio
De una farsa en montaje
De la hartera de sueños
De dormir sin final
De la jaula- cerebro
De vivir casi muerto
Tiene
La gente
Miedo
A la Rusia zarista
A todo, a nada
A después y ahora
A otra vez lo mismo
Al camino ciego
A no llegar a más
A quedarse en el menos
Al rojo y Maduro
A las avispas africanas
La gente tiene miedo
De tanto, tanto China
A que se acaben las balsas
A que le drenen el mar
A palabras cifradas
A perderse el final
A ser “normal”
A comer carne de res.
A no reírse jamás
De apellidarse Castro
Miedo
Tienen
Al miedo
De nacer, en Cuba.

analuisa,rubio@yahoo,com
17/05/2014

 

 

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